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Vaclav Havel – 2

 

SEIS VALORES ESENCIALES

El intelectual y estadista checo Vaclav Havel ejemplificó
actitudes y valores cruciales para una nueva vida y una nueva humanidad.

Contexto
El dramaturgo, filósofo y estadista checo Vaclav Havel (Praga, 1936-2011) demostró durante décadas una profundidad excepcional al trabajar en la solución de los grandes problemas de nuestra época. Como presidente de la República Checa durante 13 años, hizo valiosos aportes para la Unión Europea y para la reestructuración de la OTAN. Esta confluencia de talentos se refleja en la claridad de sus escritos, donde abundan propuestas razonables y prácticas para abordar muchos asuntos humanos en su búsqueda de diagnósticos confiables y propuestas coherentes para trabajar en la solución de los problemas nacionales y globales. Este artículo es una síntesis de los valores expresados por Havel en sus escritos, considerándolos valores esenciales para una nueva humanidad.

En esta época fascinante, compleja, llena de desafíos, oportunidades y cambios, las exigencias individuales y mundiales son cada vez mayores y los grandes problemas sociales, ecológicos y de convivencia cada vez apremian más.  El filósofo y estadista checo Vaclav Havel nos dijo con palabras y hechos cómo trabajar con más coherencia global en la solución de los grandes problemas humanos, con mayor amplitud de miras y con creciente unidad de propósito.  Nos mostró enfoques globales, capaces de suscitar profundos cambios en nuestras propias actitudes vitales.

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Vaclav Havel nació en Praga en 1936 y falleció en 2011. Tras grandes dificultades para su educación debido a las imposiciones del régimen soviético en Checoslovaquia, gradualmente se abrió paso hasta destacarse en la dramaturgia.  Formó parte del núcleo de intelectuales y ciudadanos que se opusieron al totalitarismo soviético en Checoslovaquia y fue considerado por el régimen como “disidente”, siendo encarcelado varias veces.  Su aporte intelectual contribuyó a la incruenta emancipación nacional del régimen soviético y le significó el ascenso a la presidencia de su país, cargo que ocupó entre 1989 y 2003.

De muchos de sus escritos y discursos he sintetizado ciertos valores que considero esenciales para una nueva vida y una nueva humanidad: Verdad, Trascendencia, Identidad, Responsabilidad, Coexistencia y Practicidad.   Lejos de ser valores fáciles, en Havel tienen un significado específico.  No basta con limitarse a buscarlos y leerlos: hay que trabajar arduamente en uno mismo para comprenderlos, encarnarlos y aplicarlos.  Pero la prueba de fuego del tiempo y de los hechos ha mostrado resultados extraordinarios en Havel y en su país, y esos resultados también pueden ser nuestros.

VERDAD.  El “vivir en la verdad” en Havel es un acto de consciencia que implica la constante vigilancia de nuestras más arraigadas formas de engaño, propias o ajenas, emocionales o mentales, totalitarias o colonialistas:

“Una persona que ha sido seducida por el sistema de valores del consumo, cuya identidad se disuelve en una amalgama de atavíos de la civilización de masas, y que no tiene sus raíces en el orden del ser, ni ningún sentido de responsabilidad hacia nada por encima de su propia supervivencia personal, es una persona desmoralizada.  El sistema depende de esta desmoralización, la hace mayor, y de hecho es una proyección de ella en la sociedad.  Vivir en la verdad, como una rebelión de la humanidad contra toda posición obligada, es un intento por recuperar el control sobre el propio sentido de responsabilidad”.  [El poder de los desposeídos]

TRASCENDENCIA.  Cada día es mayor la necesidad de ahondar aún más en el sentido de la existencia, explorando con más intensidad Aquello que nos trasciende:

“Es casi imposible encontrar una cultura que no se derive de la convicción en un misterioso orden superior al mundo, más allá de nuestro alcance, una alta intención, fuente de todas las cosas, una memoria elevada registrándolo todo, una autoridad ante la cual de una u otra forma todos somos responsables.  Desde tiempos inmemoriales, la clave para la existencia de la raza humana, la naturaleza y el universo, así como la clave para lo que se requiere de la responsabilidad humana, siempre ha estado en lo que trasciende a la humanidad, en lo que permanece sobre ella.  La humanidad debe comprender el respeto que esta relación implica, si quiere sobrevivir”.   [Australia, 1995]

IDENTIDAD Y COEXISTENCIA.  La civilización global ya es un hecho incuestionable y la humanidad busca con apremio valores que le ayuden a alcanzar su propia identidad planetaria y por ende una mejor convivencia.

“Nuestra civilización tiene el desafío de comenzar a comprenderse a sí misma como una civilización multicultural y multipolar, cuyo significado no reside en socavar la individualidad de distintas esferas de cultura y civilización sino en permitirles ser plenamente como son.  Esto sólo será posible, incluso concebible, si todos aceptamos un código básico de convivencia común, una especie de mínimo común que todos podemos compartir y que nos permita vivir en comunidad.  Pero dicho código no será fructífero si es producto de unos pocos que intentan forzarlo sobre el resto.  Debe ser la expresión de la auténtica voluntad de todos, debe surgir de las genuinas raíces espirituales que subyacen bajo la piel de nuestra civilización común”. [Universidad de Harvard, 1995]

RESPONSABILIDAD.  Un valor fundamental que determina nuestra verdadera capacidad para responder con altura a los nuevos retos actuales.

“Siempre que me enfrento con un problema de la civilización actual, inevitablemente llego a la misma conclusión: el tema de la responsabilidad humana.  Esto no significa simplemente la responsabilidad de un ser humano hacia su propia vida o subsistencia, hacia su familia, su empresa o comunidad.  También significa la responsabilidad ante lo infinito y lo eterno, en una palabra, responsabilidad por el mundo.  En rigor de la verdad, creo que el objetivo principal que debemos perseguir en esta era de la globalización es el sentido de la responsabilidad global”.  [ONU, septiembre de 2000].

La PRACTICIDAD se aprecia de muchas formas en Havel, entre ellas, en sus aportes para la unificación europea y la reestructuración de la OTAN.  En su discurso en la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas afirmó:

“La ONU debería pasar de ser una comunidad de gobiernos, diplomáticos y funcionarios a conformar una institución conjunta para cada habitante del planeta, quienes la considerarían como su Organización propia por la que gastarían dinero no sólo para que los defendiese como individuos sino para que, con el permiso del pueblo, buscase formas de lograr un bienestar duradero para la humanidad y una genuina calidad de vida”.  [ONU, septiembre de 2000].

Si vivimos en la verdad, en sentido profundo, con la consciencia afirmada en lo trascendente, asumiendo nuestras responsabilidades individuales y globales, nuestros esfuerzos en pro de la coexistencia serán efectivos y estaremos haciendo un aporte digno para una nueva humanidad.

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Artículo Publicado en el periódico El Colombiano
http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/G/g_exlibris_sep18/g_exlibris_sep18.asp

Fuentes web en español:  celaforum.org  www.celaforum.org/DATA/es/havel/
www.project-syndicate.org/contributor/31
www.temakel.com/texfilhavel.htm
 (Necesidad de trascendencia en el mundo postmoderno). 

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