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¿Por qué cambiamos?

Por Cassandra Vieten en coautoría con Marilyn Mandala Schlitz y Tina Amorok

Traducción: Luis Eduardo Yepes
Artículo publicado en el huffingtonpost en 05/10/2011

¿Por qué cambian las personas? ¿De qué manera viven cambios significativos y duraderos que inciden en cada aspecto de sus vidas? Aprender algo nuevo, adoptar un enfoque diferente, establecer contacto con una persona cuya perspectiva es muy distinta a la nuestra son factores que pueden ocasionar cambios notorios en nuestra vida diaria. Pero el Cambio, con mayúscula, aquello que implica cambios en nuestras creencias, motivaciones, comportamientos y en la forma general de ser, y que incluya todos los aspectos de nuestra vida, parece sintetizarse en un cambio esencial en la visión de la vida y del mundo: una transformación fundamental en la consciencia.

Las teorías psicológicas pueden decirnos algo sobre cómo cambian las personas, pero también podemos aprender de las tradiciones religiosas y espirituales. En el centro de estas tradiciones hay sofisticados modelos y métodos para cultivar el cambio positivo, aunque desafortunadamente suelen ser inaccesibles para muchas personas porque a veces están atrincheradas –y a veces limitadas– por filosofías esotéricas específicas o por dogmas religiosos.

Una solución a este problema es encontrar los puntos comunes existentes entre muchas tradiciones espirituales diferentes, al igual que entre personas de diversos estilos de vida que han experimentado este tipo de cambios dramáticos, con la esperanza de que pueda emerger alguna verdad esencial sobre la senda hacia el cambio positivo. Esto fue justamente lo que hicimos en en una serie de estudios en IONS (Institute of Noetic Sciences).

Durante más de una década, nuestras investigaciones allí se han ocupado de las transformaciones en la consciencia. ¿Cómo ocurren? ¿Cuáles son los facilitadores? ¿Cuáles son las barreras para la transformación? Estamos convencidos de que mientras más aprendamos sobre este complejo y misterioso proceso, con mayor éxito podremos ayudar a cultivar transformaciones positivas en personas, instituciones y comunidades.

Con esta finalidad hemos realizado una serie de estudios que incluyen análisis de narrativas de personas que vivieron transformaciones personales, grupos de opinión, entrevistas a fondo con 60 representantes de tradiciones transformadoras (antiguas y modernas), encuestas a más de 2000 personas y estudios longitudinales de personas con prácticas espirituales y transformadoras.

Del yo al Yo y al Nosotros - IONS

Modelo original en inglés:
http://www.noetic.org/research/transformation_model

Esta investigación nos llevó a desarrollar un modelo de la transformación de la consciencia. Aunque los modelos limitan la capacidad de captar adecuadamente la complejidad de un tema, son útiles porque brindan un mapa representativo de los fenómenos que nos interesan. Así como los mapas geográficos facilitan la exploración profunda de territorios específicos, este modelo de trabajo aporta una forma de estructura de los procesos de transformación y esperamos que sirva de guía para estudios posteriores.

Ya sea que se trate de un alcohólico que ha tocado fondo, un militar en el campo de batalla, una madre que ha perdido a su hijo o un hombre de negocios deslumbrado por un momento maravilloso en la naturaleza, nuestra investigación ha identificado un conjunto de factores comunes en el proceso de transformación. Claves que indican que aunque los procesos pueden ser complejos, no son completamente al azar ni impredecibles.

Una transformación en la consciencia empieza mucho antes de que las personas noten que algo está cambiando. La genética, el ambiente, las experiencias cumbre, los momentos numinosos o místicos, las transiciones de la vida, todos estos activadores, incluso si no se experimentan directamente como transformadores, sientan bases para lo que ha de venir. Incluso cuando las personas pueden señalar un momento decisivo en su viaje de transformación, a menudo pueden identificar, en retrospectiva, lo que podrían denominarse “desestabilizadores”, una combinación de factores que crean el escenario para el cambio.

El resultado es un episodio específico, un período de vida, una serie de experiencias que culminan en un momento de “¡ajá!”. Ya sea un encuentro de una belleza sobrecogedora o un profundo dolor o pérdida, este “momento” desafía los supuestos previos de las personas y las lleva al cambio en la forma como ven el mundo. Los intentos por hacer que las nuevas experiencias o realizaciones encajen en las viejas perspectivas resultan infructuosos, obligando a menudo a una expansión que abra espacio para la nueva percepción interna.

Esto puede llevar a redoblar los esfuerzos para protegerse contra posteriores desestabilizaciones, pero también puede conducir a toda una nueva visión de la vida capaz de darle significado a lo que ha sucedido.

Algunos encuentra la religión, otros se convierten a otras religiones, incluso otros rechazan las religiones. Se pueden mover hacia la búsqueda espiritual o filosófica, encontrar a un maestro que les resulte afín a su tipo de experiencia, o ingresar a una comunidad de personas que piensan en forma similar y con las que resulta seguro hablar sobre lo vivido. Algunos se obsesionan con la búsqueda constante de nuevas epifanías, impulsados por el deseo de repetir la experiencia original, buscando siempre y no encontrando nunca. Sin embargo, la respuesta a menudo conduce al descubrimiento de un conjunto de prácticas que ayudan a integrar las nuevas percepciones a medida que la senda transformadora se despliega.

Estas prácticas pueden tomar muchas formas pero incluyen cuatro elementos esenciales: atención hacia una mayor consciencia de sí, intención hacia el crecimiento personal y hacia los beneficios de la actividad en comunidad, repetición de los nuevos comportamientos y guía por parte de personas de confianza que tienen experiencia en las prácticas. En este punto en el ciclo, las personas a menudo se involucran por sí mismas en las prácticas y con el tiempo afrontan los desafíos de encontrar formas de integrar las prácticas a su vida diaria.

Durante este período, las personas a menudo son propensas a aislar su práctica del resto de su vida, pero con esto pueden frenar inadvertidamente el proceso transformador al no permitir que nuevos patrones de pensamiento y de conducta compenetren cada momento de la vida diaria. A medida que el ciclo continúa, la vida misma eventualmente se convierte en una práctica primordial, se conserve o no una práctica formal como parte del proceso.

El próximo desafío común es que incluso cuando la práctica se ha integrado a la vida diaria, los procesos pueden permanecer como una búsqueda personal: todo relacionado “conmigo mismo” o con algún resultado para beneficio personal. En una cultura orientada hacia las metas esto es completamente natural, pero para que el crecimiento y el desarrollo puedan continuar, la verdadera transformación parece requerir que el proceso se mueva del “yo” al “nosotros”. En otras palabras, a medida que mi práctica compenetra mi vida, no puedo menos que querer trabajar activamente en pro de la transformación de mi comunidad. El altruismo y la compasión nacen de un destino compartido más que del deber o de la obligación que surgen a menudo aquí.

Al mismo tiempo, las personas pueden llegar a verse tan inmersas en un sentido de unidad y de responsabilidad compartida que pierden de vista el movimiento complementario del nosotros al yo. Los resultados de esto pueden oscilar desde una mentalidad de culto hasta sentirse tan fatigadas ayudando a otros que las personas pueden olvidar el cuidar de sí mismas.

Igualmente importante a medida que se sirve a la comunidad es descubrir cómo canalizar de la mejor manera posible nuestra combinación única de talentos, recursos, experiencias y habilidades de tal forma que sirvan a nuestro propio bienestar. Una vez que se alcanza el equilibro entre la actualización propia y el sentido de lo trascendente, entre la práctica formal y la informal, y el dar y recibir se vuelve algo más natural, las personas reportan tener una experiencia de la existencia a la que pueden denominar “vivir profundo”.

De la ecuanimidad frente a los desafíos de la vida y frente a un sentido diario de maravilla y de apreciación, incluso los aspectos más mundanos se vuelven sagrados a su propia manera. Y esta forma de vivir hace que la transformación personal sea contagiosa. A medida que las personas comparten con otras sus experiencias y su presencia del ser, empieza a emerger una transformación colectiva que es más que la suma de sus partes. Las transformaciones individuales se combinan para crear una transformación colectiva, que a su vez estimula más transformaciones individuales, continuando así sucesivamente en una expansión siempre creciente de nuestro potencial humano.

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Artículo original en inglés en:  http://www.huffingtonpost.com/cassandra-vieten/understanding-why-we-change_b_856387.html – Mayor información sobre transformación puede hallarse, en inglés, en http://www.noetic.org y en el libro escrito por Cassandra Vieten en coautoría con Marilyn Mandala Schlitz y Tina Amorok, titulado: Living Deeply: The Art and Science of Transformation in Everyday Life. Existe versión en español de este libro, publicado con el título: Noética: Vivir profundamente el arte y la ciencia de la transformación.

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