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Mayelis Carta 4

Carta 4 a Dios, escrita por Mayelis Romaña Blandón
justo antes de su vuelo de África a América en agosto de 2014

 

“Para mí la vida no es una pequeña vela.
Es 
una antorcha esplendida que hoy sostengo
con fuerza y quiero que arda con el mayor brillo posible
antes de entregarla a las 
generaciones futuras”.
George Bernard Shaw

 

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Madre mía, Doña Rosa, Rasalbina Blandón Torres, es a ti a quien llamo para que me acompañes en el cierre de esta etapa crucial … tu coraje para decidir y para sacar siempre la cabeza erguida de donde la metes y sobre todo ese aire inspirador de libertad me acompañan en este momento tan definitivo.  Tomo con fuerza la antorcha encendida, mi antorcha, la antorcha de la Vida y danzo con ella… Porque el 23 de julio de 2014, día en que me bautizaron con mucha agua, supe que soy hija de la danza, de la danza de la Vida, pues en esa ceremonia escuché el mismo son que escuché el día en que llegué a este mundo, era la misma danza que danzaban las mujeres de mi pueblo esa madrugada del 13 de junio de 1975.

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La reconocí, mi alma la reconoció… y yo estaba en esa ceremonia 39 años después para recordarme que soy hija de la danza, de la Danza de la Vida, soy hija de la Vida y por ello danzo, danzo, danzo y danzo recorriendo caminos y senderos, ríos, mares y océanos.Piso aquí y piso allá porque soy hija de la Vida. Desde aquí, en África, rápidamente me desplazo a Colombia, en alas de la imaginación. Enciendo mi ardiente antorcha y salgo con una gran sonrisa, recorro el continente y me mezclo entre la gente. Dejo aire de libertad, dejo mensaje de vida y desarrollo consciencia divina amorosa. Voy muy de paso para Europa. Mi Antorcha de la Vida arde, arde y arde con fuerza. Allí abrazo a todas las personas con las que tuve contacto mientras estuve en ese continente y con el poder milagroso aprendido de Jesús, los faros se multiplican y dejo en cada esquina el faro de la luz, la vida, el amor. Ahora me despido, porque debo seguir mi camino; doy gracias infinitas a Italia porque me recibió, me dio valiosos aprendizajes, me despidió y me permitió seguir mi camino. En África me recibe la República Popular del Congo, nación que me permitió sentir la realización de mi utopía africana, me enseñó que las utopías son simplemente sueños más exigentes, aunque siempre realizables, y que para materializarlos necesitamos gran coraje.

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Imagen5El Congo RD me recibe con todas sus energías, con un océano de aprendizajes y experiencias. Me permite conocer a Dios y me hace encontrar cara a cara con Él. Me acerca al Maestro de Maestros, al gran aliado de Vida, me acerca a Cristo, lo más grande de todo…¿Hay algo más grande que este Amor? Cristo, el más grande de los grandes. África, Congo, qué regalo me has dado, un inigualable regalo de vida, África mía, África amada, sabía que tenías un gran regalo para mí y por eso fuiste mi gran utopía ya realizada… gracias madre de madres, gracias África mía, África tuya, África nuestra, Congo RD, gracias infinitas por la familia consolidada que me has dado… gracias por darme mi pareja sincrónica, tu hijo amado, Deogratias Musimbi Muganza, alma que se unió a la mía para ayudarme a realizar los sueños y para recibir de mí mucho amor.

 

Imagen6Gracias por darme dos hermosas y grandes almas: Éméry Lumumba, nombre de héroe, y Luther King nombre de gran líder, pero más que eso, dos grandes almas, almas de mucha experiencia que me enseñan en el día a día y que aprenden de mí, con toda la fortaleza para que recorramos hombro a hombro el camino de la vida y del ascenso. Gracias, Congo, por realizar mi sueño de ver nacer a mis hijos en el seno africano y crecer en la hermosa diversidad colombiana. Congo, mi Congo amado, gracias infinitas por todo lo que has significado en mi vida, por la gran trascendencia que has sellado en ella… pero llegó el momento de despedirme, debo seguir mi camino en compañía de la gran familia que me has ayudado a consolidar de la mano de Dios.

Mi Congo, llegó la despedida; tú me enseñaste también la indisoluble existencia del negativo al lado del positivo; tú me enseñaste que al lado opuesto del bien, está el mal, gracias infinitas por esta interiorización que ha enriquecido mi vida, mi alma, mi ser… Congo mío… como regalo te dejo mi antorcha, mi gran compañera, mi Congo. Es la antorcha de la Luz, la Vida y el Amor. Es la antorcha de la Vida y danzo contigo, en ti y por ti para que se multiplique en el día a día. Te regalo mi deseo de millones y millones de antorchas esparcidas por todo tu extenso territorio.

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Dejo un gran abrazo a cada una de las personas, a cada una de las almas con las que me relacioné. De las almas grandes me llevo su grandeza y les dejo la mía. Gracias mi Congo, gracias por haberme recibido y por despedirme con alegría y amor… mil gracias y adiós. Y en este recorrido hago un saltico a Kenia y le digo, gracias por haberme permitido pisar tu tierra, ese pedazo de tierra sagrada que le dio origen a la humanidad…y llego a Rwanda y le digo: Te dejo mi luz, te comparto mi vida y mi amor para que apacigüe todos tus conflictos con mi amado Congo y te felicito por ese gran ejemplo de prosperidad, gracias por darme paso para seguir mi camino.

Imagen8Burundi me recibe y me permite discernir y digerir toda esta gran experiencia de vida… experiencia de almas grandes con almas grandes. Qué gran fortaleza me han dado estos más de 5 años en mi amada África… tú eres mi madre, yo soy tu hija y como ya he crecido debo seguir mi propio camino. Te llevo en mi corazón y al estilo de Jesús multiplico mis antorchas y te dejo millones de antorchas de luz, de vida, de amor. Ilumino tu ser…invoco la luz y la luz se queda contigo amada madre. Un gran abrazo y gracias por todo… gracias infinitas por todo este crecimiento a tu lado, gracias también por haber aprendido de mí. Te abrazo con fuerza porque dentro de unas horas emprendo el vuelo a la tierra prometida, tierra que tiene nombre y apellido: es mi amada patria Colombia quien nos espera con los brazos abiertos.

 

Y allí, en Colombia, esas ardientes antorchas que nos reciben con amor se convierten en triángulos de luz y con esos triángulos y en una danza más lenta danzo en compañía de Deo, Éméry, King, Gloria, Luis, Osiris, Maria Antonia, Aura Dalia, Neila, Yefer, Pedro, Nore, Yunier, Juan y tantas otras almas que han estado allí en todo este proceso para el regreso a la tierra prometida.

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A todos los seres de luz, gracias. Gracias infinitas Dios Padre Grande, Jesús-Cristo gran hermano, Maestro de Maestros, gracias por tu consciencia crística que nos ha acompañado para llegar lejos. Mi alma sonríe en este instante al recordar que en mi adolescencia fijé en mi corazón la idea de que llegaría lejos…ahora sé lo que significa llegar lejos y gracias a todos(as) por ayudarme a regresar. ¡Viva la Vida!

Mayelis Romaña Blandón
Cartas a Dios (Carta 4)  – 18 de agosto de 2014
mayelisblandon@gmail.com


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