Inicio » Documentos » Vaclav Havel – 1

Vaclav Havel – 1

La civilización global ya es un hecho incuestionable. El intelectual y estadista checo Vaclav Havel ejemplifica actitudes y valores que nos pueden ayudar a encontrar nuestra identidad planetaria, mejorando por ende nuestra capacidad de coexistencia.

Artículo publicado por Luis Eduardo Yepes en

http://celaforum.nuevamayoria.com/DATA/es/noticia.050825.php

Vivimos en una época fascinante, compleja, llena de desafíos y oportunidades.  Muchas de las realizaciones materiales e intelectuales del ser humano actual habrían parecido imposibles a cualquier persona de hace doscientos o trescientos años.  Abundan también los horrores, y día a día surgen problemas que tampoco habría imaginado el más visionario hombre de aquellas centurias.

Permanentemente suceden tantos cambios en nuestras vidas y en la humanidad, que no es fácil percibir con claridad las prioridades de pensamiento y acción.  La civilización global ya es una realidad y la humanidad busca, consciente e inconscientemente, valores esenciales que le ayuden a alcanzar su propia identidad planetaria, algo que estamos llamados a construir entre todos.

Así como el ciudadano promedio de un país está razonablemente familiarizado con su geografía, su historia y su presente, sus posibilidades, problemas y necesidades, y conoce además las leyes básicas y las normas mínimas de convivencia, de igual manera, dado que cada vez es mayor el número de personas que sentimos el planeta como nuestro país global, la aldea global, debemos pensar seriamente en los requisitos para convertirnos en dignos ciudadanos planetarios.

La búsqueda de la identidad individual es un proceso mucho más intenso y complejo de lo que parece.  Implica arduas batallas con uno mismo, con las propias limitaciones y espejismos, hasta hallar poco a poco sendas hacia el descubrimiento de lo que realmente somos.  Pero es un proceso fascinante, porque a medida que se progresa se perciben indescriptibles formas de belleza, verdad y altruismo.

La identidad regional y nacional se alcanza también en dolorosos procesos –prueba de ello son las grandes luchas y contradicciones que se mueven en el seno de cada provincia y país– así que hablar sobre identidad global son ya palabras mayores. Pero es un imperativo de nuestra época y se perfila que las revelaciones que nos esperan a futuro bien pueden ser de extraordinaria belleza y potencia, si nos preparamos adecuadamente para percibirlas.

Todo hallazgo y realización en cuanto a la identidad planetaria nos capacita para hacer valiosos aportes a nuestra identidad nacional y regional, e igualmente enriquece las posibilidades de descubrimiento de nuestra identidad grupal e individual.  Es otra forma de percibir y aprovechar la poderosa interacción entre la parte y la totalidad.

¿POR QUÉ HAVEL?

El concepto de identidad global surge a medida que nos esforzamos por hallar respuestas prácticas a preguntas concretas: ¿Cómo hacernos más conscientes de los principales desafíos de nuestra época? ¿Por dónde empezar a trabajar en la solución de los grandes problemas humanos con mayor amplitud de miras, con más coherencia global, con mayor unidad de propósito?

Una observación atenta permite comprobar que la humanidad está siendo jalonada hacia su propia identidad por infinidad de grupos de servidores de las más variadas culturas y regiones, movidos por una indesviable voluntad al bien común.  Nuestra época no reclama ya figuras individuales sino grupos de servidores conscientes y maduros.  No obstante, individuos y grupos tenemos que estar muy atentos a quienes han elevado su voz en medio del tumulto y la confusión, ofreciendo no solamente un diagnóstico profundo sino pautas concretas de acción.

Al estudiar la vida y obra de Vaclav Havel, he podido constatar que él ha sometido sus ideas, intuiciones y métodos a la prueba de fuego de los hechos durante un período de tiempo lo suficientemente confiable y ha salido airoso. Ha demostrado además una entereza moral digna de confianza en un mundo en el que tantos intelectuales, políticos y hombres supuestamente espirituales a la larga no dieron la talla esperada.

Las iniciativas grupales de Havel desde la presidencia de su país, mediante el impulso del Foro 2000 realizado en la ciudad de Praga durante varios años con la colaboración del gobierno japonés, son claro indicio de que Havel es también muy consciente de la necesidad de ampliar espacios de pensamiento y construcción grupal, una garantía más de que él está libre de espejismos egocéntricos, al menos en muy buena medida.

UN HOMBRE QUE NO CREE EN HÉROES

Havel es categóricamente reticente a cualquier forma de pedestalización.  No cree en héroes.  Reconoce que los ha habido en el pasado, que debemos recibir con gratitud los grandes legados culturales y espirituales de la humanidad, pero considera que en nuestra época ya están mandadas a recoger las ingenuas imágenes idealizadas. Ya no es época para ídolos, ni siquiera para ideales, si han de reducirse a simples emociones pasajeras, sino para ideas amplias, claras y efectivas.  Cómo él bien lo dice:

“Este no es el tiempo para los grandes héroes, y si aparecen son deshonestos, ridículos y sentimentales[1]”.

Havel –un intelectual nato, escritor de obras de Teatro y abierto crítico de la realidad de su país, la hoy denominada República Checa– no pretendió nunca ser un político y tal vez por eso mismo llegó hasta la presidencia de su país y se mantuvo en ese cargo durante 13 años. No solamente condujo exitosamente a su país hacia la vía democrática, sin violencia, sino que apoyó iniciativas regionales con fuerza y visión, como la consolidación de la Unión Europea o la reestructuración de la OTAN.

VIVIR EN VERDAD

Havel inspira credibilidad porque con entereza única expuso su vida y su libertad en aras de contribuir a la liberación de su país de las garras del totalitarismo soviético. Como disidente del régimen, pasó cerca de 5 años en cárceles y prefirió permanecer allí antes que negociar el exilio.  Su pensamiento es profundo y consistente, y su lectura confronta, ya que para poder entender sus propuestas uno tiene que buscar a fondo y en forma permanente su propia identidad individual, nacional, continental y planetaria.

Martin Luther King y Gandhi fueron dos de los grandes prototipos en su momento porque percibieron el estado de ánimo, el sentimiento, la necesidad y el potencial de su pueblo o de su raza y lo canalizaron hacia una positiva transición a través de un plan de acción definido y eficaz.  Pero desde entonces la humanidad ha experimentado tantos cambios que, por efectivas que hayan sido aquellas y muchas otras valiosas propuestas del pasado, hoy en día resultan insuficientes.  Porque el hombre ya está interconectado espiritual y tecnológicamente con toda la humanidad y, acosado por enormes peligros globales, empieza a reconocer conscientemente la necesidad de unirse en torno a unos cuantos valores esenciales y universales. Sin ellos, es imposible alcanzar un estado de consciencia que nos confiera una auténtica identidad planetaria.

Havel responde intuitivamente a ese llamado interno y desde esa consciencia amplia y profunda nos está indicando que es hora abrazar indisolublemente a toda la humanidad y de trabajar con renovado esfuerzo en pro de ella a partir de valores amplios y definidos:

“¿Qué podría cambiar las tendencias de la civilización de hoy? Mi convicción más profunda es que la única opción reside en un cambio en la esfera del espíritu, en la esfera de la consciencia humana, en la actitud actual del hombre hacia el mundo y su comprensión de sí mismo y de su lugar en el orden general de la existencia.  El invento de nuevas máquinas, nuevas regulaciones, nuevas instituciones no será suficiente. Cada vez que encuentro un profundo problema de la civilización en cualquier lugar del mundo –ya sea la tala de bosques, la intolerancia étnica o religiosa, la destrucción brutal de paisajes y lugares culturales creados a lo largo de centurias– en alguna parte al final de la cadena de causas siempre encuentro una causa única: la incapacidad para rendirle cuentas al mundo y la falta de responsabilidad frente a él”[2].

Havel no solamente presenta a lo largo de sus escritos amplias y profundas generalizaciones, como la que acabamos de citar, sino que simultáneamente se enfoca en realidades específicas e inmediatas, aplicables al aquí y al ahora.  A diferencia de muchos críticos e intelectuales, además de diagnosticar los principales problemas de la humanidad, muestra con su propio ejemplo, y a través de sus escritos, cómo concentrarse en ciertos puntos neurálgicos, adoptando acciones definidas.  De hecho su concepto y práctica, vivir en verdad, incluye buscar con ahínco lo verdadero tanto en lo profundo del ser y en las grandes enseñanzas milenarias, como en la responsabilidad y consciencia con que asumimos nuestros actos de cada día.

Si uno de los tesoros de Gandhi para la humanidad fue la enseñanza práctica de laAhimsa o no violencia, creo que el concepto de vivir en verdad será uno de los grandes legados de Havel para las futuras generaciones.  ¡Pero cuán conscientemente hay que paladear o padecer cada momento para que vivir en verdad no se convierta en un horrendo cliché separatista, contrario a la vida y a la verdad, sino que se sea una fresca vivencia de cada día!  ¡Y cuánta entereza se requiere para vivir en verdad en un mundo en donde todavía se campea tan olímpicamente la mentira!

IDENTIDAD Y COEXISTENCIA

La cuestión de la identidad individual y global es un asunto intensamente práctico, porque la madurez alcanzada en cuanto a la propia identidad determina la calidad de los niveles de convivencia.  El ser interno, nuestra más prístina esencia, sea cual sea el cuerpo, cultura o región que habitemos, es común a todos los seres humanos y por ende es un parámetro fundamental de entendimiento.

Un hombre o un pueblo que se conocen poco a sí mismos en sentido profundo, que se identifican con lo que no son o se valoran erróneamente, son agentes conflictivos en su entorno, constructores de barreras.  Por el contrario, quienes ahondan en su ser, son agentes armónicos, creadores de puentes.  De ahí que cada persona que avance con firmeza hacia un mejor conocimiento de sí misma, está contribuyendo –en mayor proporción de lo que imagina– para la gestación de una mejor humanidad.

“Las normas para la coexistencia humana en esta Tierra pueden funcionar solamente si parten de la experiencia más profunda de todos y cada uno, no simplemente de algunos.  Tienen que ser formuladas para que estén en armonía con aquello que todos nosotros –como seres humanos, no como miembros de un grupo en particular – hemos aprendido, con aquello que ha permanecido y perdurado”[3].  


VENCIENDO EL ESPEJISMO

Acercarse al mundo de Vaclav Havel, a su pensamiento, su palabra, su acción, es abrir una puerta hacia un nuevo campo lleno de posibilidades vitales.  Es acercarnos a un hombre que mira con humildad, responsabilidad y profundidad hacia lo trascendente, pero que asienta los pies firmemente en la tierra, procurando responder con efectividad a los tremendos desafíos diarios.  Cruzar esa puerta es observar en acción el poder del pensamiento de un agudo intelectual decidido a no hacer ningún tipo de concesiones a la mentira:

Soy consciente de cuán inmensamente difícil es ser guiado en la práctica por los principios e ideales en los que yo creo. Pero no los he abandonado en forma alguna[4].

En la atenta lectura de los escritos de Havel es posible percibir la magia que surge cuando un autor y un lector se encuentran.  Hay temas que Havel maneja con maestría, entre ellos: la coexistencia basada en lo trascendente, algunos grandes problemas globales y cómo enfrentarlos, el problema del pacifismo sin el debido discernimiento, el sentido de responsabilidad, el peligro que representa cualquier forma de ideología, la reticencia o constante vigilancia de nuestras percepciones y actitudes, el rol del arte y la cultura, una nueva visión de la política.

Es esperanzador observar “en acción” el poder del pensamiento de Havel, y bien vale la pena estudiar ensayos cortos tan demoledores como El poder de los sin poder[5]que en alguna medida “empoderó” a muchos ciudadanos de su país para expulsar al régimen soviético que cada vez los asfixiaba más.  En ese y otros ensayos nos enseña a “convivir abiertamente con el enemigo”, como lo hizo él con el totalitarismo, enemigo que para nosotros es hoy globalmente quizá el espejismo propio y el espejismo mundial, aprendiendo a conocerlo y generando el poder necesario para vencerlo.

Un documento magnífico para el lector de habla hispana es su discurso ante el Parlamento Latinoamericano en Sao Paulo, Brasil, en 1996[6]. Allí Havel conjuga en un estilo lúcido y potente sus principales temas, haciendo un contrapunto entre los asuntos trascendentes y las realidades propias de Suramérica.  Otro de sus escritos más inspirados La necesidad de trascendencia en el mundo postmoderno[7] se puede hallar en el sitio web http://www.temakel.com/texfilhavel.htm.

Estudiando con entusiasmo el pensamiento de Vaclav Havel[8], transformándolo en una vivencia genuina, disipadora de espejismos, estaremos avanzando hacia una consciencia más profunda, una verdad más consistente y una visión más amplia. Y nos capacitaremos para avanzar con firmeza hacia la ya imperativa ciudadanía planetaria.


[1] Vaclav Havel. Disturbing the Peace, Vintage Books, Random House, New York, 1991, pg 200

[2] Project Syndicate / Responsibility and the Spirit / http://www.project-syndicate.org/commentary/havel

[3] Václav Havel. Discurso ante el Senado Francés, 3 de marzo de 1999.

[4] Vaclav Havel. Summer Meditations, Vintage Books, Random House, New York, 1992, Preámbulo.

[5] The power of the powerless. Disponible en inglés en su sitio web:www.vaclavhavel/cz

[6] Traducido al español en el sitio web: www.celaforumnuevamayoría.com.

[7] Título original en inglés: The need for Transcendence in the Postmodern World.

[8] Hay un sitio web con más de una docena de escritos de Havel traducidos al español:www.celaforumnuevamayoría.com. Información biográfica se puede hallar en español en el sitio web: http://www.cidob.org/bios/castellano/lideres/h-003.htm   Dos fecundas fuentes de escritos de Havel en inglés son su sitio web: www.vaclavhavel.cz y el magnífico sitio www.project-syndicate.org en el cual algunos artículos suyos aparecen también en español.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: