Inicio » Mis Libros » El valor del corazón

El valor del corazón

El valor del corazón

Luis Eduardo Yepes y Pilar Ávila Román
leyepes@gmail.com – piliavila@gmail.com

images (1)

1 Llamado  –  2 Sendero  –  3 Corazón – 4 Emoción  – 5 Cotidianidad  – 6 Ascenso  –
7 Humanidad   – 8  Maestros  – 9  Sacrificio   – 10 Combate   – 11 Cumbre

1   LLAMADO

En cualquier instante

“La llamada del Amor puede surgir en cualquier instante, bajo cualquier apariencia”, piensa un hombre, pero sus pensamientos son interrumpidos por el inconfundible sonido de espadas en combate.  Al volver la vista percibe a dos extraños seres trenzados en un ritual de lucha que él no había visto nunca antes.  Se mueven con tal rapidez que le es imposible comprender quienes son aquellos seres, qué fuerzas misteriosas encarna cada uno.
Al poco tiempo los combatientes se apartan en silencio, tal vez en acopio de fuerzas para reanudar la lucha.  Apenas en ese instante el hombre puede distinguirlos: se trata de un Ángel y un demonio.  “Mi Alma está con el Ángel”, piensa él con firmeza mientras acompaña con todo su amor al emisario de la Luz.  El Ángel vuelve su mirada hacia el hombre, con tal pureza y radiación que un ígneo poder se aviva en el corazón del hombre, infundiendo a su mente una claridad nueva.

El hombre despierta de su sueño, pero la nitidez de las imágenes y la intensidad de la vivencia son ya para él una realidad incuestionable.  El poder del Amor, con su magnética belleza, se ha hecho sentir.

  ***

Cita perentoria

No es la primera vez que aquel hombre, percibe el llamado del Amor, pero ahora comprende que la cita es perentoria.  Porque esa visión le ha revelado que Ángel y demonio luchan junto a la prisión de un grupo de hombres y mujeres.  Los barrotes no son de hierro ni de metal alguno, y sin embargo el grupo no halla la forma de liberarse.  Él sabe que sin la unión de corazones, ni siquiera el Ángel podrá redimir sus destinos, porque es justamente el desamor el que los tiene allí cautivos.

***

Efecto dual

La visión del Ángel y los prisioneros ha obrado un efecto dual en este hombre, porque si bien el Amor lo ha reconfortado vivamente, también se ha recrudecido el dolor del cautiverio.  Y porque anhela los dones que confiere el Amor, deberá mirar con realismo toda causa de separatividad, tanto en sí mismo como en los demás.

Por ser contrario al gozo unificador y liberador del Amor, el dolor del cautiverio es, para el Alma de este hombre, una muestra más del sufrimiento que debe ser redimido.  Porque él ha visto muchas formas de esclavitud y no sabría decir cuál es más horrenda.  Ha visto, por ejemplo, las secuelas de la esclavitud de la ignorancia, de la agresión, de la codicia y de la mentira a lo largo de la historia y en el presente.  Ha visitado a prisioneros en cárceles humanas y ha sentido en el pecho la congoja de sus corazones.  Y a veces despertó de pesadillas en las que el encierro le oprimía hasta la agonía de la desesperanza.

Y si ahora le es conferida la oportunidad de servir mediante la Espada Liberadora…¡la empuñará con férrea voluntad!

***

Corazones aprisionados

Aquel hombre sabe lo que es estar esclavizado por un hábito, un sueño, una emoción, un pensamiento, o incluso por una aparente revelación espiritual.  Porque dentro de los aspectos que el ser humano debe redimir, quizá no haya otro más sutil y engañoso que el “caleidoscópico yo espiritual”, ese que nos hace creer que ya hemos alcanzado elevados estados de consciencia, cuando la realidad es muchas veces otra.

Mi naturaleza más íntima –piensa él– se resiste a todo aquello que coaccione la libertad, sea en los seres humanos, sea en el reino animal, de ahí que la mirada triste de tantos seres encerrados estará en mi Alma hasta cuando todos ellos hayan sido liberados.

Al pensar en las aves enjauladas, el hombre recuerda a Leonardo da Vinci comprándolas en el mercado para restituirles la alegría de la libertad, noble gesto que seguramente con el correr de las décadas será uno de los símbolos de las nuevas libertades alcanzadas por el género humano.

Porque, se pregunta él, ¿qué hay tan aprisionado en el corazón del ser humano que lo induce a encerrar a un ave en una jaula sin percatarse del dolor ocasionado a la indefensa criatura?  Al ser evidente que la alegría del ave es el vuelo, ¿acaso impedirle volar no es someterla a una de las más crueles privaciones?

La llave para abrir las puertas del cautiverio está en el Amor –se dice a sí mismo aquel hombre–, consciente de que no es cuestión de gritarlo al mundo, sino de vivirlo.  Y se reprocha por no sentirlo con la intensidad con que quisiera, pero se promete que esta vez concentrará toda su energía con el fin de aprender a amar en verdad.

 ***

Voluntad de amar

Durante mucho tiempo aquel hombre ha procurado abrirse a las más puras energías del Amor, comprobando que son muchos los requisitos para alcanzar ese estado y mantenerse en él.  Ha descubierto en sí mismo infinidad de resistencias y ha padecido en carne propia los artificios del espejismo y la ilusión.

Por eso sabe que si no ama con la suficiente intensidad no podrá ayudar a los Ángeles ni a los prisioneros, pues de hecho Ángeles y prisioneros son parte de él y él es parte de ellos.  Así que, aprovechando la claridad de aquel instante, el hombre piensa en las mejores opciones para darle un fuerte impulso a su voluntad de amar.

***

Irrevocable decisión

Habiendo experimentado algo del indescriptible gozo de los mundos sutiles, profundamente conmovido por el dolor de millones de seres humanos, firmemente dispuesto a contribuir en la transición hacia una nueva humanidad, aquel hombre pide al Amor que le enseñe a amar y servir.

Desde la profundidad de su silencio surge un llamado, que se transforma en una afirmación, que se transmuta en irrevocable decisión: Quiero aprender a amar en forma nueva, con más plenitud e intensidad, ascendiendo hacia mis más altas posibilidades vitales.  Quiero ser un verdadero Aspirante a todo cuanto el Amor me quiera revelar.

A partir de esta decisión su vida ya no es la misma.  Amar será su constante desafío, su permanente oportunidad.  A cambio de recibir tan excelsa Enseñanza, el Aspirante ofrece tres cosas: la indesviable consagración a la Vida Una, la voluntad de ascender hacia una Luz Mayor, y la determinación de servir a los demás con todas las fuerzas de su ser.

Su memoria recobra una expresión recientemente escuchada: “El cielo ayuda”.  Y se reafirma en esa confianza.  Tiene fe en el Amor.  Fe en que la Enseñanza del Amor se hará manifiesta, de mil maneras, pues sabe que cuando hay sincero esfuerzo el propio Espíritu corrige nuestros pasos y nos guía hacia la meta.

2   SENDERO

Valor del corazón

El Aspirante reconoce que la senda será ardua en ciertos tramos, porque amar es servir en un mundo convulsionado, así que deberá emplear todos sus conocimientos y recursos.  A su mente llegan las palabras el valor del corazón y piensa en la certera guía del Amor y en la valentía que necesitará para enfrentar situaciones nuevas y adversas; valentía para mirarse a sí mismo con el más completo realismo, con la determinación de hacerse cada día más digno ante los ojos del Amor y de sus semejantes.

Cada experiencia, grata o dolorosa, trascendental o rutinaria, será oportunidad de crecimiento para el Aspirante.  Consciente de que su corazón puede expandirse continuamente al dar más de sí mismo a los demás, el Aspirante se hace el firme propósito de vivir el instante, atento a las impresiones que recibe de sus estados internos y de los eventos provenientes del exterior.  Sabe que tanto la vida interna como la externa, de acuerdo con su manejo, puede llenarlo de fuerza si permite la afluencia del Amor, o por el contrario, puede debilitarlo si obstruye o desvía su expresión.

Así que deberá estar muy despierto al Amor en el diario vivir, forjándose el propósito de avanzar con un ritmo inteligente hacia su meta, evitando obsesionarse con la idea, sin compulsiones ni ansiedades, hasta donde lo permita su capacidad.  Lecciones duramente aprendidas le indican que es cuestión de persistir serenamente, sean cuales sean los errores y desamores.

Como Aspirante, acogerá todo lo que pueda ayudarle a acrecentar su capacidad de servir.  Cada pequeña acumulación será invaluable: un hermoso amanecer, una sonrisa, una melodía, una frase cariñosa, un poema… cualquier experiencia podrá ser fuente de revelación y de acopio restaurador.  Consciente de esto, abre un libro de poemas y su mirada se detiene en unas líneas de Pablo Neruda:

Como Tú lo desees

y hacia donde Tú quieras,

márcame mi camino

en tu arco de esperanza

y soltaré en delirio

mi bandada de flechas.

El Aspirante ama estas palabras.  Buscando una nueva comprensión, dice al Amor, su Maestro: Tu Rostro quiero ver y a Tus sabios designios yo me entrego.  Dame la certidumbre de avanzar realmente en Tu dirección y con indecible gozo libraré la batalla contra mi propia oscuridad.  Lanzaré una flecha mortal a cada uno de mis “yoes” no redimidos, porque con Tu mirada complacida, cada aspecto inferior vencido será un nuevo “Yo” transformado en su correspondiente virtud.

      ***

Mágico proceso

Al pensar en la magia que subyace en todo auténtico sendero de aprendizaje, en la alegría que acompaña a cada nuevo progreso en el conocimiento, aquel hombre concluye que la condición de Aspirante es una de las más bellas que pueden vivirse, pues es una etapa colmada de goces y revelaciones.

Así como la semilla vive un proceso excepcional en sus primeras etapas de germinación, igualmente el corazón de todo Aspirante vive un mágico proceso catalizador.  Cuando se es Aspirante desde lo más profundo del Alma, pronto se descubre que se tiene guía y protección, siempre y cuando se esté dispuesto a aceptar nuevas responsabilidades y a poner en práctica todo lo aprendido, pues la única forma de retener la Enseñanza es aplicándola correctamente.

  ***

Alineamiento

En diversos momentos del día y al inicio de cada meditación, el Aspirante alinea en orden ascendente los tres cuerpos de su yo personal (físico, emocional y mental), visualizándolos sobre su cabeza como esferas o niveles de energía apaciguados e iluminados.  Luego alinea esta triple fuerza con la radiante energía del Alma.  Al haber practicado este alineamiento durante años, el Aspirante lo emplea ahora con más determinación que nunca, buscando una mayor afluencia del enorme caudal de prístina energía proveniente del Alma.

  ***

Dos requisitos

El Aspirante se complace en la alegría, la inocencia y la simplicidad, y se nutre también con verdades complejas y profundas.  El acercamiento al Amor le demanda ciertas condiciones, dos de ellas muy importantes, poco comprendidas por muchos: humildad y solemnidad.  La humildad, como actitud interna ante la Vida Una, lo hace receptivo a estados de consciencia más elevados.  La solemnidad, aplicada en el momento y en la forma correcta, movida por una profunda y sincera aspiración, es para el Aspirante uno de los portales al Amor y al pensamiento iluminado.

En un momento propicio, el Aspirante se inclina reverente ante la Vida Una y le pide que le permita avanzar aún más hacia Su magia, que le ayude a dar un nuevo paso hacia el conocimiento de Sus misterios.  Al recordar las palabras de Jeremías 33:3.  “Clama a Mí y te revelaré cosas grandes y ocultas que no conocías”, pide que su corazón sea abierto a nuevas vivencias.  Y urgido de Luz, guiado por el fuerte impulso de su corazón, el Aspirante eleva una sencilla plegaria al Amor:

Que donde sólo veamos áridas tierras y rocas inertes, contigo descubramos alegres senderos de vida y esperanza.  Que donde nuestros ojos sólo vean un firmamento oscuro y vacío, la luz de tu júbilo nos revele un cielo colmado de estrellas.

Que donde sólo encontremos unos granos de trigo, contigo plantemos fértiles campos de cosecha y abundancia.  Que donde nuestro ascenso presente insalvables obstáculos, tu inspiración nos dé alas para coronar tus límpidas cumbres.

  ***

A la manera del Amor

Todo Aspirante sabe que tiene muchas imperfecciones, pero eso no le impide esforzarse por vivir cada día tan perfectamente como su potencial lo permita.  Pese a sus desequilibrios y defectos, hay algo que tiene muy claro: su necesidad de aprender a amar a la manera del Amor, y no a su propia manera.  Amar a la propia manera significa caminar con un “yo” cargado con los fardos del pasado.  Amar a la manera del Amor significa aligerarse, hacerse sutil como el alado Perseo, avanzando hacia el futuro, haciendo que el Alma manifieste Su magia y poderío.

Quizá por eso hay dos formas de amar, piensa el Aspirante.  La primera, bajo el impulso del yo personal.  La segunda, bajo el dictado del Alma.  El autocentrado yo personal lo quiere todo ya.  El Alma sabe preparar el terreno, sembrar y cosechar.  Para el yo personal, el corazón debe vibrar en la tónica de los propios deseos, disfrazados a veces de altruismo.  Para el Alma, en cambio, el corazón late al unísono con el ritmo del corazón universal y forma parte de él.

***

Espiral

Cuando alguien persiste en amar bajo los dictados de de su yo personal, aunque crea estar avanzando, en esencia estará caminando en círculos.  Irónicamente, quienes observan externamente a un Aspirante firme y resuelto, podrán creer que siempre está dando vueltas en torno a un mismo punto.  Pero esto es simple apariencia.  Porque los círculos trazados en su recorrido no son estáticos sino que forman parte de una espiral ascendente.  Justamente por eso son tan exigentes los senderos de consciencia.

  ***

Autenticidad

Una realización invaluable para todo Aspirante es comprender que cada persona debe caminar su propio sendero y cada cual debe brillar con su propia luz.  Que si bien las comparaciones son útiles para emular las realizaciones de otros, en última instancia cada ser humano debe vivir su propio proceso creador.

Maravillado con la profundidad y elegancia con que Saint Exupery y Jalil Gibrán dicen sus verdades, el Aspirante, no obstante, escribió en su diario: Ahora es mi deber expresar el Amor con mis propias vivencias y palabras.  No me basta ya, Dios mío, con que otros caminantes me hablen de las bellezas de tus playas. ¡Quiero que mis pies desnudos puedan sentir la suavidad de tus arenas!

***

Factores esenciales

Al avanzar con determinación hacia una más amplia percepción y expresión del Amor, pues en última instancia ese es el objetivo de todo Aspirante, cada vez se es más consciente de tres factores esenciales: la distribución del tiempo, el móvil de lospensamientos, el uso dado a la energía.  El Aspirante sabe que la victoriosa lucha en estos tres frentes define la real capacidad para liberar el incontenible potencial de energía del Alma.

El Aspirante se esfuerza además para no dejarse envolver por la triple niebla de confusión y olvido, técnicamente conocida como maya (que ejerce su influjo sobre el cuerpo físico), espejismo (que afecta al cuerpo emocional) e ilusión (que distorsiona las percepciones en el plano mental).  Él considera por ejemplo el maya colectivo o el espejismo de toda la humanidad y comprende lo potente que puede llegar a ser esa niebla.

En la vigilante aplicación del empleo del tiempo, las energías y el pensamiento, el Aspirante acrecienta su poder y halla la fortaleza e inspiración que tanto necesita para vibrar cada vez más a tono con el Amor.  Él sabe que quienes comprenden esta ley y la aplican diligentemente agilizan su crecimiento interno, y que quienes piensan que se trata de palabras fáciles es porque han comprendido poco las leyes del Alma y las exigencias de la Senda del Amor.

  ***

Cuestión de aprendizaje

Al avanzar en su preparación y asumir un mayor compromiso, estudiando la información disponible y esforzándose por aplicar lo aprendido, el Aspirante descubre gradualmente facetas de gran belleza en su propia Alma.  Pero los progresos en la conciencia están precedidos de frecuentes e inevitables crisis, porque al lado de las cualidades afloran al mismo tiempo las limitaciones y carencias.  Es grato contemplar nuestra belleza interna, pero es horrendo y doloroso vernos en el espejo de nuestras debilidades.  Pero todo Aspirante sabe que debe trascender ambos aspectos de sí mismo y proseguir su marcha.

Las lecciones del Aspirante pueden llegar a ser a veces mucho más duras de lo que imaginó, porque ante cada quebrantamiento de las estrictas Reglas del Amor, tarde o temprano éstas harán sentir su rigor.  No es cuestión de condenarse, juzgarse o justificarse.  Es cuestión de aprendizaje.  De hecho, avanzar en el Sendero con fardos de culpas, juicios o temores es otra forma de quebrantamiento de las leyes del Amor.

3   CORAZÓN

Esmerada preparación

En su intención de ascender hacia el Amor, el Aspirante tiene claro que el corazón resulta esencial pues es la lámpara que alumbra el camino, la voz de su conciencia y el medio de expresión de su Ser.   Evita las fáciles generalizaciones y se pregunta en cambio: ¿Qué tan cerca vivo de mi corazón? ¿Qué tan distante estoy de su luz?

No se confía, ni pretende ser mejor que nadie.  Sabe tan solo que busca al Amor, que lo invoca y lo espera con ardiente intensidad.  Hace todo lo posible por tenerle preparado el Lugar Interno, como cuando se espera la llegada de un invitado muy especial.  Es consciente de que únicamente tras una adecuada preparación será capaz de albergar la fuerza del Amor, la sutileza de Su luz, el esplendor de Su belleza.  A esta fase del trabajo de interiorización el Aspirante la denomina abrir el corazón y le otorga gran importancia, pues sin ella los demás pasos están vedados.

***

Tarea de guerreros

Al avanzar en el Sendero, el Aspirante comprende que pese a la suave apariencia de la palabra “corazón”, centrar allí la energía es tarea de guerreros, un desafío que pone en juego todos sus conocimientos y habilidades.

  ***

El continente del Amor

Cuando un viajero llega a un nuevo continente, observa deslumbrado tanto la inmensa variedad de ambientes y paisajes como el marcado contraste entre las diferentes culturas.  Al viajero le tiene sin cuidado si habla el idioma torpemente y de hecho es el primero en sonreír cuando los extraños se ríen por su acento.  Tampoco le avergüenza reconocer cuán fácilmente se extravía y por eso no duda en preguntar lo necesario.

Si un Aspirante ingresa al continente del Amor con la maravillosa sensación de haber entrado a un lugar pleno de magia, poder y misterio, lleva en su corazón el secreto de los comienzos.  Para esto es suficiente con que deje atrás todo su pasado, incluso sus propias concepciones sobre lo que significa amar.  Al contemplarlo todo como si apenas estuviera descubriendo el significado del Amor, el Aspirante comprueba con sorpresa que las personas y las cosas no son lo que parecen.

Porque al contemplar una flor con admiración y gratitud, deja de ser una simple flor para convertirse en símbolo y expresión de la belleza, delicada ofrenda viviente de aroma y colorido.  O el canto de las aves a primera hora en la mañana, al ser escuchado con el corazón, se convierte en un desbordante himno de alegría, de contagiosa gratitud con los nacientes destellos de la luz.

  ***

Viajero

Si la Vida lo permite, el Aspirante viajará al principio por el Continente del Amor sin fecha límite, sin rumbo fijo.  Se dedicará a observar la Magna Obra, en éxtasis o en agonía, registrando ciertas imágenes como lo haría cualquier artista o fotógrafo de nuestros exuberantes paisajes tropicales.  Tratará de observar el Rostro del Amor dondequiera que se oculte y observará en qué medida él mismo será capaz o no de darse al Amor y a su hermana gemela, la Belleza.

Solamente más tarde, después del gozo y el dolor, si sus progresos acrecientan su capacidad de compenetración con el Amor, el Aspirante se pondrá metas y luchará para vencer desafíos específicos en tiempo y espacio.  Él presiente que si triunfa en su cometido y el Amor lo unge, hallará la senda para ir más allá de su etapa de Aspirante.

  ***

Luminoso tejido

El Aspirante está decidido a avanzar en el descubrimiento, exploración y sabia utilización de la sutil energía del Amor, pues ya la ha percibido como una corriente de gozo, siempre en busca de corazones preparados para recibirla, comprenderla e irradiarla.

Sumido en reflexiones, el Aspirante se cuestiona: ¿Qué mágicos nexos hay entre el corazón y el Amor? ¿Qué es ese luminoso tejido de ternura –bordado con hilos de vida y amor– que une tan profundamente a la madre y al niño?  ¿Qué Ángeles crean y mantienen esos hilos?  ¿Y no es acaso nuestro propio corazón ese niño que busca insaciablemente la forma de dar y recibir más y más amor?

¿No será que el languidecimiento vital del ser humano, ya sea a nivel físico, moral, intelectual o espiritual, se debe a una profunda necesidad de Amor, aún no satisfecha? ¿Qué relación existe entre las guerras de los hombres y la falta de amor? ¿Pero será que la pasividad, la inercia o incluso el pacifismo mal comprendido también atentan contra el Amor?

¿Cuánto amor no habrá en quienes, movidos por la voluntad de amar y servir, aceptan incluso dar la vida por la vida misma, si tal dádiva defiende los más sagrados y nobles intereses de sus hermanos? ¿Acaso enfrentar el totalitarismo, el colonialismo, el nazismo, el imperialismo o el fundamentalismo no han sido y son luchas necesarias para la liberación del Alma de pueblos enteros y por ende luchas consagradas al Amor? ¿Pero cómo alcanzar un estado tal de amor, consciencia y comprensión, libre de odios y rebosante de sabio sentido práctico, a fin de enfocar correctamente tales luchas liberadoras?

***

Centro magnético

Tratando de convertirse en un atento investigador de la naturaleza del Amor, el Aspirante observa la reacción de su corazón ante los más variados estímulos.  Registra además de qué manera y bajo qué circunstancias el corazón se abre en respuesta al Amor o se cierra en ausencia del mismo, así como la pupila se dilata o se contrae de acuerdo con la intensidad de la luz.

El Aspirante es un investigador y al mismo tiempo es el objeto de sus investigaciones.  Por eso ahonda en el significado del magnetismo y en sus implicaciones con respecto al corazón, preguntándose si es posible que exista un gran centro magnético que atraiga a todos los que aman y sirven.

Teniendo en cuenta las implicaciones de las palabras del Cristo cuando dijo: “Si soy ascendido los atraeré hacia mí”, el Aspirante se pregunta: ¿Qué significan estas palabras realmente? ¿En qué medida y cómo logró tal vivencia? ¿Cómo sentir plenamente la potencia de dicha atracción? ¿Bajo qué condiciones? ¿No será que todo aquel que se compromete a servir lo hace como respuesta a este llamado magnético?

Para avanzar hacia tan reveladores descubrimientos, el Aspirante intentará comprobar cuán cierto es aquello de que un corazón debidamente preparado puede atraer, recibir y expresar cualidades más amplias, refinadas y elevadas de esa colosal energía que denominamos Amor.

***

Diario milagro

El milagro del Amor hace posible que la divinidad se vuelva cotidiana y que la cotidianidad se torne divina.

  ***

Tres claves

En cada momento puede surgir la respuesta del Amor, piensa el Aspirante.  Pero sabe que si no está despierto la oportunidad pasa de largo.  Su capacidad para responder adecuadamente a los acontecimientos es muchas veces deficiente, pero él afronta las circunstancias lo mejor que puede, persistiendo siempre en la determinación de transformarse.  Tiene muy claro que cada esfuerzo por escucharcomprender yobedecer al corazón, significa un paso firme en el Sendero.  Con cada paso de ascenso, la perspectiva de la vida va cambiando y poco a poco mejora también su percepción, entendiendo en forma nueva y poderosa la razón por la cual estamos en este mundo.

  ***

 

A la entrada del Templo

Consciente de sus defectos y del influjo de las atracciones externas, pero sediento de la Presencia del Amor, el Aspirante se dice: me acercaré suplicante a la entrada del Templo Invisible de Aquel que Es, así sea a rastras, agobiado por la fatiga, extenuado por el dolor, de ser necesario.  Y allí me impregnaré con la alegría de quienes entran a hacer su ofrenda cotidiana.  Y cuando sea el momento, también yo entraré.  Sé que allí se perciben goces nuevos y sublimes, y que desde allí se contemplan también los diarios horrores humanos, con voluntad de redimirlos.   Porque el Amor no solamente eleva su mirada hacia arriba: el Amor tiende sus manos hacia abajo.  Y así lo haré yo.

  ***

Abrirse al Amor

Excelsos Maestros han hablado a la humanidad lo largo de los siglos y muchas veces sus palabras no fueron escuchadas porque los hombres tenían sus corazones endurecidos y sus oídos eran sordos a sus palabras.  Y porque el Aspirante sabe que el Amor es audiencia en el silencio, para escuchar al corazón procura acallar sus voces y deseos ajenos a la luz, buscando el cese de todo clamoreo y evitando las falsas percepciones.  El Aspirante agudiza su atención.  Como un fino violín en medio de una gran orquesta, la melodía que entona su Alma es de indescriptible belleza.

Consciente de que para acoger al Amor debe primero abrir y escuchar al corazón, el Aspirante sabe que luego deberá esforzarse a fin de comprender.  Porque el corazón susurra verdades tan amplias y profundas que debe tomarse el tiempo necesario para asimilar lo recibido.  En esta fase la mente superior debe intervenir, sirviendo como traductora entre lo superior y lo inferior.  Un buen traductor es capaz de manejar abundante información en dos idiomas diferentes y establecer un nexo permanente entre ambas lenguas.  De igual manera, la mente del Aspirante debe captar el dictado profundo de su corazón y traducirlo en conocimiento concreto, expresado en planes y acciones definidas.

  ***

Obedecer al corazón

Ya quisiera el Aspirante que fuera suficiente con abrir el corazón, escucharlo y comprenderlo.  Muchos lo hacen y sin embargo sus vidas no logran transformarse, porque les falta obedecer al corazón.  Cuanto más avanzado está un caminante en el Sendero, tanto más instantánea y permanente es su obediencia a los dictados de su corazón, los cuales se manifiestan a través de la intuición.

La intuición, genuina voz del Alma, comunica al Aspirante la voluntad del Espíritu.  Por eso el Aspirante se detiene y se pregunta: ¿Cuántas veces nuestra intuición nos alienta a buscar en lo profundo de nuestro corazón la respuesta que no nos dan los libros ni los eruditos, pero que habita en la parte más real de nuestro Ser, indicándonos el camino verdadero? ¿Cuantas veces el corazón nos señala previamente un error del cual nos percatamos cuando ya es tarde, porque no pudimos escucharlo con suficiente prontitud y claridad?

Para el ser humano que despierta a la Luz, el corazón es el portador de la voz de su conciencia y por lo tanto imparte un mandato a obedecer.  En cambio, para el hombre dormido en el mundo de la ilusión, la voz del corazón es acallada por el clamoreo de los sentidos y por un hacer compulsivo que cada vez lo distancia más de los tesoros de su propia Alma.

El Aspirante mantiene muy claro y definido su propósito de ascender hacia una vida superior y por lo tanto hace todo lo posible por obedecer al corazón.  Sabe que lo que muchos eluden, consciente o inconscientemente, es el compromiso que reclama el corazón, compromiso que conduce hacia caminos arduos y escarpados, caminos que piden “dejar atrás todas las cosas el pasado y esforzarnos hacia nuestras posibilidades espirituales más elevadas”.

  ***

Recapitulación

Muchas veces al atardecer, al hacer el recuento de las vivencias del día, el Aspirante suele preguntarse por la calidad del gozo de sus horas.  Y cuando piensa en los sufrimientos creados por muchos seres humanos en su desconocimiento de formas de despertar a los más simples goces, el Aspirante, parafraseando al escritor Herman Hesse, concluye: ¡qué pobres andamos a veces por los polvorientos caminos, cuando hay tanto gozo por sentir!

  ***

Por sus frutos

Se dice que el Amor se reconoce por sus frutos.  Donde haya creciente unión, puentes, apertura, puntos de contacto, sencillez, sabia colaboración, servicio incondicional, mayores libertades, dádiva generosa, podemos estar seguros de que estamos cerca del portal del Amor.  Donde veamos codicia, egoísmo, separatividad, pompa, materialismo, rigidez mental, pérdida o abuso de la libertad, podemos estar seguros que allí impera el desamor.

 ***

Respuestas del Alma

El Aspirante no ofrece a nadie verdades prefabricadas ni respuestas fáciles.  Al contrario, los invita a plantearse sus propias preguntas, porque sabe que tratar de resolverlas es un medio para atraer la Luz del Alma.

***

Lo esencial

Al recordar la bella frase de Saint Exupery: Lo esencial es invisible a los ojos y sólo puede ser percibido con el corazón, el Aspirante busca nuevas interpretaciones en la intimidad de su Alma y se pregunta: ¿Veo y escucho realmente de corazón a los demás?  ¿Cuán profundo es mi anhelo por lo esencial?  ¿Cuán comprometida es mi búsqueda del Amor? ¿Hasta dónde llega mi capacidad de sacrificio? ¿He progresado en cuanto al olvido de mí mismo como yo personal y al recuerdo de mí mismo como Alma?

  ***

Amor transpersonal

El objetivo de todo Aspirante es alcanzar una vivencia que pueda expandirse por sobre los estrechos linderos autocentrados y proyectarse con la potencia única que confiere el amor transpersonal, amor que supera la barrera de lo particular y se remonta a lo universal, amor que sale de la estrechez mental hacia la ilimitada amplitud de la conciencia, amor que abandona el egoísmo para comulgar con el auténtico altruismo.

  ***

Intuición

Uno de los aspectos más complejos previos al pleno despliegue de la voluntad es el acuerdo que debe lograrse entre el corazón y la razón.  En momentos coyunturales, la lógica dice muchas cosas, sopesa muchas opciones, pero el mandato, en última instancia, debe darlo el corazón a través de la intuición.

  ***

El valor de los valores

Para el Aspirante es obvio que las leyes del corazón no se pueden desligar de las muchas otras leyes que rigen la existencia, pues nada sobrevive sin la fuerza maravillosa del Amor.  El Amor sana, redime, inspira, bendice.  El Amor crea, nutre y vivifica.  El Amor conecta a los mundos en un tejido único e indivisible.

Es por esto que para desentrañar nuevos significados sobre el valor del corazón, el Aspirante debe trabajar simultáneamente con muchos otros valores, todos los cuales convergen nuevamente en el corazón.  Reflexiones y prácticas le llevan a concluir que es tal el poder del corazón, que al avanzar hacia la liberación de su potencial está ganando terreno hacia la comprensión de los demás valores.

En su voluntad de servir, el Aspirante se ha propuesto considerar en forma cuidadosa y detallada el tema del Amor, porque ha comprobado que constituye la roca firme sobre la cual se cimientan los demás valores.  Cuando se trabajan desde el núcleo central del Amor –piensa el Aspirante– ¡con cuanta más facilidad se comprenden y viven los demás valores!

***

Rigor y flexibilidad

Pensando en cómo podría ser la enseñanza a los niños del futuro, sensibilizada hacia el Ser –como intenta hacerlo la pedagogía Waldorf, de Rudolf Steiner– el Aspirante imagina un lugar fascinante al que denomina la Mansión de los Valores.  Dentro de los muchos episodios posibles, el Aspirante imagina un auditorio lleno con cientos de niños y niñas procedentes de muchos lugares, todos los cuales se han ganado el derecho a estar allí tras haber pasado exigentes pruebas y demostrar un firme anhelo de conocer y aplicar los valores del Ser.

Está a punto de iniciarse una conferencia y reina una gran expectativa, pues les han informado que estará con ellos un invitado procedente de distantes regiones.  El Aspirante describe así la escena proyectada en su imaginación:

La arquitectura del edificio donde está a punto de iniciarse la reunión es imponente y el colorido de sus jardines es una caricia para la vista.  Al cruzar sus elegantes portales se observa un auditorio amplio, cuyo escenario invita a una perfecta concentración.  Luces tenues, un sobrio y delicado decorado artístico, finos aromas y una música suave y melodiosa se aúnan para crear un ambiente único.

Cuando reina un completo silencio en el auditorio, un hombre sale al escenario.  Los niños están expectantes, ávidos de aprender.  Y no es para menos.  La presencia de aquel hombre resulta en verdad sobrecogedora.  Su rostro es agradable y su mirada irradia ternura, aunque también un poder especial.  Su cuerpo, esbelto y bien proporcionado, está cubierto por una fina manta blanca.  Tras un cordial saludo les expone el propósito de su presencia entre ellos y poco a poco los temas abordados se hacen más y más elevados, aunque en un lenguaje comprensible para los niños.

En cierto momento el Maestro de Valores toma de una mesa cercana una piedra preciosa y la sostiene con una mano.  Parece ser un gran diamante.

–¿Qué tengo en mis manos? –Pregunta a los niños.

Una niña grita de inmediato:
–¡Un diamante!
–¿Cierto o falso? –Pregunta el Maestro, sonriente.

La sala se llena de risas, pues no se sabe si “cierto o falso” se refiere a la respuesta de la niña o a si el diamante es genuino o imitación, pues es demasiado grande para ser auténtico.  El Maestro, siguiendo el doble juego de palabras, dice:

–Es cierto.  Lo que la niña ha dicho es cierto.  Se trata de un diamante.

Aunque el Maestro no lo afirma explícitamente, el diamante debe ser genuino, pues la riqueza espiritual que emana de este hombre bien puede estar a tono con cualquier riqueza física.

Mientras lo niños observan, con la otra mano toma un frasco de vidrio que contiene un denso líquido, algo brillante.  El Maestro mueve el contenido del recipiente, mostrando que el líquido puede moverse libremente, y pregunta:

–¿Y en la otra mano?

–Mercurio –gritan varios niños casi al mismo tiempo.

–Efectivamente –dice el Maestro, y añade:

–Si ustedes quieren salir airosos en cualquier situación, incluso en las más difíciles, he aquí un secreto alquímico que les puede ayudar.

Algunos niños, deslumbrados por el magnetismo de la escena, imaginan que el Maestro traerá otros elementos y les dará alguna receta alquímica o algo por el estilo.  Otros llegan a pensar que empleará alguna sustancia mágica o quizá un amuleto.  El Maestro deja a un lado el recipiente con mercurio, toma el diamante con ambas manos y dice:

–Para todo cuanto quieran lograr en sus vidas, empleen una diamantina determinación.

Al decir estas palabras, su mirada brilla con más intensidad que nunca.  De hecho todo su ser refleja esa divina cualidad.  El temple de sus facciones y su piel curtida por el sol hacen pensar en un caminante de largas jornadas, un auténtico guerrero, alguien que ha desarrollado la voluntad en grado superlativo.  El Maestro repite lentamente ambas palabras, diamantina determinación, dando tiempo a los niños para asimilar su significado.

Luego coloca nuevamente el diamante en la mesa y con ambas manos toma el frasco de mercurio.  Hace mover el metal en el frasco durante un tiempo prudencial y mira a los niños.  ¡Ahora su expresión ha cambiado!  Esta vez su mirada irradia una gran dulzura, suavidad, compasión.  Y les dice:

–Pero acompañen siempre su más firme voluntad con una dulce ductibilidad.

Los niños, impactados por los ademanes y expresiones del Maestro, no resisten la tentación de celebrar la enseñanza y gritan con júbilo.  En pocos segundos la sala se llena de aplausos.  El Maestro recibe con alegría la expresión de cariño de los niños y luego, haciendo con sus manos un ademán de “ya es suficiente, gracias”, los invita a continuar en la sesión.

Muchas otras lecciones y vivencias esperan a los niños, pero al Aspirante se conforma por ahora con repetirse a sí mismo aquellas palabras: diamantina determinación ydulce ductibilidad.  ¡Cuánto las necesitará!

4   EMOCIÓN

Canales de energía

Múltiples experiencias revelan a todo Aspirante que en las primeras etapas del sendero se tienen dos maestros: uno transitorio, la emoción, y otro permanente, el corazón.  Las emociones, en buena medida son el resultado de las impresiones cotidianas y por lo general liberan un gran caudal energético cuyo cauce, positivo o negativo, es determinado por el buen o mal manejo que hagamos de ellas.

Las emociones correctamente canalizadas, mediante el uso de la autoobservación y en conexión con los más elevados valores, hacen que la energía liberada contribuya al afianzamiento de la relación con nuestro Ser.  Por el contrario, cuando son dirigidas en forma adversa, generalmente como consecuencia de la identificación con lo externo, liberan energía de baja densidad, dando origen a las denominadas emociones negativas.

Un insuficiente control emocional ocasiona grandes pérdidas de fuerza, piensa el Aspirante, justamente la fuerza que tanto serviría para contactar y liberar la energía interna.  Como expresión de nuestros “yoes” o aspectos no redimidos, la agitación emocional y los conflictos crean limitaciones y ataduras que obnubilan la conciencia y dificultan la comprensión.

El Aspirante sabe que cuando las emociones son elevadas hacia el corazón y expuestas a su fuego purificador, lo que hay de escoria en ellas desaparece gradualmente hasta quedar únicamente su contraparte superior.  En la persona arrogante, por ejemplo, la dedicación puesta en el amor y en el servicio hace que la arrogancia se desvanezca poco a poco y su lugar sea ocupado por una gran seguridad interna.  La falsa seguridad arrogante del yo personal es transmutada entonces hacia la seguridad que se experimenta como Alma.

Que gran parte de la humanidad todavía está sujeta a fluctuaciones emocionales demasiado intensas, es evidente para la mirada despierta del Aspirante.  Por eso, en la vivencia cotidiana, hace cuanto puede para conocer, controlar y depurar sus emociones, pues la indebida polarización emocional impide que la mente trabaje con suficiente claridad, dificultando el logro de sus más altas aspiraciones.

  ***

Baile de máscaras

Como si se tratara de un gran baile de máscaras, las emociones suelen llegar a nuestra fiesta sin invitación previa.  Inesperadamente entran y se instalan a sus anchas: miedos, culpas, iras, egoísmos, apegos, ansiedades, angustias, odios, pesares, rabias y demás aspectos indeseables, impidiéndonos el acceso a la paz.

Es frecuente que varias emociones negativas se mezclen entre sí, haciendo aún más difícil la tarea de detectarlas, controlarlas y trascenderlas.  Ciertas emociones destructivas parecen pequeñas al verlas en letras de molde, piensa el Aspirante, pero otra cosa es padecerlas y luchar por desarraigarlas.  Muy desafiante resulta también tener que medirse frente a frente con una persona que las encarne vivamente.  Porque, querámoslo o no, en ellas se ven vivamente reflejados muchos de los “yoes” indeseables que habitan en nuestro interior.

Ante esta realidad, el Aspirante es muy consciente de cuán importante es para todo buscador sincero la persistencia en el trabajo interno.  Y trabajo significa esfuerzo, porque no puede hacerse mecánicamente sino con la clara determinación de conocer nuestras más arraigadas debilidades y nuestros peores defectos, hallando poco a poco los medios para transformarnos.

La ventaja de un trabajo interno basado en enseñanzas confiables, piensa el Aspirante, es que permite detectar y trascender las emociones con mayor eficacia, aunque hay actitudes tan arraigadas que requieren un trabajo arduo y persistente.   Y en las relaciones con los demás, especialmente en la convivencia con los seres queridos, todo verdadero Aspirante hallará la mejor escuela.

***

Manto de virtud

El Aspirante ha experimentado de mil maneras los efectos del fluctuante mundo de las emociones y ya las reconoce mejor que antes, incluso cuando llaman a una adormecedora rapsodia de bondad, haciendo creer que se es caritativo, noble, abnegado o servicial.  ¡Cuántos navegan a veces en esas aguas tibias, poniéndose mantos de virtud que ocultan su pereza interna, sus miedos u otras debilidades, impidiéndoles ascender con fuerza hacia las altas cumbres del Amor!

***

Espejismo femenino

Cuando cierto tipo de emociones inferiores prevalecen en uno, piensa el Aspirante, hay que librar una lucha frontal para vencerlas.  Él se cuida en primera instancia del espejismo, porque ha comprobado que constituye la tentativa de las fuerzas de la oscuridad para engañar a los buscadores bien intencionados.  Sabe que el espejismo, en sus muchas facetas, distorsiona la capacidad de percepción de la realidad. Y las percepciones distorsionadas, deduce el Aspirante, desvían la afluencia de la energía superior, llevándola por cauces no acordes con los verdaderos objetivos del corazón, ocasionando muchas veces severos estragos.

Entre los espejismos más peligrosos para muchos Aspirantes está el espejismo femenino que distorsiona de extraña manera la imagen de la mujer, presentándola como objeto sexual y de servilismo hacia el hombre, o desviando la relación con ella hacia oscuras fantasías disfrazadas de luminosidad.  Estas u otras emociones pueden llegar a adquirir una fuerza inusitada porque se ven nutridas por el espejismo que propagan los medios de comunicación y en general por el espejismo reinante en toda la humanidad.

El Aspirante recuerda otras formas de espejismo y viene a su mente el gráfico ejemplo de los montajes imaginativos que suelen crear las personas celosas, mortificándose interminablemente a sí mismas y a su pareja.  Piensa también en las emociones que fomentan las sociedades consumistas, que manipulando la voluntad del hombre, crean en él la necesidad de adquirir más y más bienes y posesiones, distanciándolo de la conciencia de Lo Real y sumergiéndolo en un mar de apariencias externas, con las inevitables consecuencias que traen el dolor y el vacío existencial. ¡Y qué no decir de la consecuente y atroz depreciación de los ya precarios recursos del planeta!

  ***

El encanto de Mara

Hay emociones sutiles que llegan, seductoras o suplicantes, ataviadas con hermosas prendas.  El Aspirante ha leído que cuando el Buda estaba alcanzando la iluminación, en las primeras etapas de su meditación aparecían bellas mujeres, sensuales y delicadas.  Al vencer su atracción, aparecía luego el irresistible llamado del amor de su esposa, seguramente culpándolo por haberla abandonado, pues de hecho él se fue de su lado, recién nacido su hijo, para consagrarse por entero a la Luz, no para sí mismo sino como dádiva a la humanidad.

También sintió el llamado de su madre, de su hijo, de su padre y de tantos otros seres queridos y amigos.  En el formidable ascenso hacia la Luz, el Buda se desprendió poco a poco de cada emoción, relación y estado mental, y persistió en su meta de alcanzar lo permanente.  Tras la lucha y la victoria, supo que Mara, la oscuridad, se había valido de todo aquello para tratar de impedir su iluminación.

  ***

El Aspirante se pregunta: ¿Cómo conciliar esas imágenes de iluminación y renunciación con el mandato de amar a los demás, empezando por las personas más cercanas?  Sus reflexiones le indican que cada aspecto y manifestación del Amor puede y debe tener su correcto lugar.  Tal como lo enseñó el Cristo –deduce el Aspirante– es cuestión de amar primero al Espíritu Trascendente, por sobre todas las cosas.  Y permaneciendo con firmeza en ese sitial de poder, llevar ese Amor a los demás.

¡Cuántos casos conoce el Aspirante de personas que, bajo las presiones de sus seres más cercanos, abandonaron o descuidaron su búsqueda espiritual!  ¡Y cuántos casos, en el extremo opuesto, de quienes en una fanática dedicación a Dios, violentaron las relaciones con sus seres queridos!  Con base en lo enseñado por el Buda –concluye el Aspirante– es cuestión de hallar un sabio término medio: darnos primero al Amor y luego (y simultáneamente) al amor de los demás.

En teoría el Aspirante sabe que cuanto más resplandezca el corazón, tanto más bellas y refinadas podrán ser las formas de amor a los demás.  Pero él no se llama a engaños, ni sueña con relaciones idílicas, pues sabe perfectamente que cada persona tiene mucho por resolver en cuanto a emociones y actitudes profundas.  ¡Bastante ha tenido que trabajar para depurar actitudes psicológicamente incorrectas, tanto en sí mismo como en su relación con los demás, y bastante trabajo interno le espera aún!

  ***

Enaltecimiento

Los Aspirantes al discipulado dan libre cauce a las emociones que dignifican pero trabajan permanentemente en las que se oponen a la expresión del Ser, siendo éste un paso definitivo en su avance hacia el Amor.  La pericia de un caminante espiritual se mide por la rapidez y efectividad con que es capaz de acoger una emoción, sentirla, observarla, trabajarla y depurarla.  Y luego enaltecerla hasta convertirla en una vivencia genuina, profunda, gozosa.

Enaltecer significa “poner en un lugar alto”, elevar las emociones por encima de nuestro “yo ordinario”, que suele ser mecánico y autómata.  Enaltecer una emoción implica detectarla cuando se presenta como reacción emotiva, visceral, surgida desde el centro emocional (denominado por muchos el plexo solar).  En tal caso el Aspirante deberá enfrentarla, primero observándola (sin identificarse con ella), para luego dominarla, trascenderla y elevarla hasta convertirla en una nueva comprensión emanada del corazón.

En teoría esto aparenta ser fácil, pero en la práctica, ¡cuántos esfuerzos demanda!  La historia nos cuenta que San Francisco de Asís apaciguó con sus palabras a un temible lobo.  Pero, poco nos relata sobre la disciplina con que subyugó a sus propias emociones hasta alcanzar el autodominio e influir de tal manera en su entorno.

  ***

Sublimación

Si la emoción que aflora en el Aspirante en un momento dado es, a su juicio, lo suficientemente digna, él la vive en toda su frescura y belleza.  Pero gracias a la intervención del Alma, el Aspirante la eleva aún más, hacia el crisol del corazón y la sublima en pensamientos luminosos, transfigurándola y haciéndola perdurable.

En quien no tiene la voluntad de amar en armonía con las Leyes del Amor, el efecto de las emociones es el opuesto: cualquier emoción, así parezca muy pura, se intensifica y envuelve poco a poco en un aura de limitación, en una creciente identificación con el “dramático yo personal”.  Tal identificación, fortalecida por el deseo, consciente o inconsciente crea un aferramiento cada vez más difícil de romper, a menos que intervengan un corazón ardiente y una mente esclarecedora.

El Aspirante sabe que cuanto más lejos galopen los caballos de las emociones y pensamientos incontrolados, tanto más tiempo y energía le requerirá llevarlos nuevamente a su corral.  Por eso cuida con esmero su mundo emocional y mental, y recuerda a menudo la imagen del pequeño planeta de los baobabs, descrita por Saint Exupery en El Principito.  Diariamente el principito debía cortar los brotes, pues si un árbol crecía demasiado, el planeta se destruiría.

  ***

Valioso recurso

Cuando un Aspirante es asediado por pensamientos o emociones perturbadoras, debe trabajar tan arduamente como sea necesario hasta redimir esos aspectos de su naturaleza.  Empleando inteligentemente la síntesis de lo que ha aprendido, ante todo procura determinar qué tan real es ese pensamiento o emoción.  Entonces aplica un método, derivado de las enseñanzas del Buda, considerado por muchos como uno de los más insignes Maestros del Corazón que han pisado nuestro planeta.  Dicho método, útil para trasmutar muchos estados emocionales y mentales, se basa en el empleo deldesapego, el desapasionamiento, el discernimiento y la disciplina.

Mediante el desapego, el Aspirante se esfuerza por no aferrarse ansiosamente a esa emoción o sentimiento.  Quien avanza hacia la Luz, confía, porque sabe que el Amor siempre estará presente.  El aferramiento, ansioso y compulsivo por naturaleza, crea grandes barreras a la afluencia de Luz.  El apego nace de la identificación con el yo inferior, el cual, a no ser que esté plenamente subordinado por el Alma, puede llegar a desatar sentimientos muy destructivos.

Con la espada del desapasionamiento el Aspirante procura considerar la situación con una correcta actitud emocional y mental, porque ha aprendido que cuando las emociones vibran en forma excesiva, se convierten en una densa niebla que impide que la mente piense con claridad.  A veces cuesta desapasionarse, pero no hay alternativa: o el Aspirante se sintoniza con su propio corazón desde el Alma misma, el Yo Superior, gracias al autodominio y el empleo de la mente, o abre las compuertas a la emotividad del yo personal, permitiendo que su energía fluya indebidamente a través del centro del plexo solar.

A esto se refería el Cristo cuando dijo que no es posible servir a dos señores a la vez: o se sirve al yo personal desde plexo solar como centro directriz de la energía, con su inherente emotividad, o se sirve al Alma focalizando la energía desde los centros del corazón, la garganta y la cabeza.

Quienes inician el sendero superior han de librar arduas batallas para trabajar sus emociones, sublimando todas sus energías desde el plexo solar hacia el corazón.  Un Caminante avanzado trabaja igualmente con el corazón, pero lo hace conscientemente desde arriba: como receptor de energía superior proveniente de los planos del Amor espiritual.  Por eso se afirma que “la victoria ha de venir desde arriba”.

Los esfuerzos hacia el desapasionamiento –en una lucha en donde no escasean las derrotas– permiten a todo Aspirante trasmutar gradualmente la reacción visceral emotiva y convertirla poco a poco en una respuesta amorosa emanada del corazón.  De hecho la consagración al Amor permite consolidar ese proceso.  Un acercamiento menos emotivo a la vida propicia vivencias colmadas de belleza, realismo práctico e inefable gozo, así que por fuertes que sean las emociones o los pensamientos, un Aspirante sabe que debe trascender ese mundo.

La gran ilusión hace creer al neófito que las Almas avanzadas viven en una mortal monotonía al trasmutar sus emociones.  En realidad ocurre exactamente lo contrario: su existencia cobra una intensidad vital extraordinaria. Las vivencias son más profundas y duraderas, la visión mental es mucho más amplia y se empieza a manejar un creciente poder espiritual.

El desapego y el desapasionamiento ayudan al Aspirante a recordar que muchas cosas son transitorias y le invitan a buscar lo que está más allá de las apariencias. Aquello que trasciende las barreras del tiempo y lo sitúa en el eterno ahora, en la verdadera realidad del Ser.  Tal perspectiva le ayuda a entender y aceptar más claramente que estamos aquí de paso para cumplir un ciclo de aprendizaje y una tarea de servicio. Y aunque sabe cuán distante está de la realización, avanza con paso firme hacia su meta.

Al situarse en el lugar de calma obtenida gracias al desapego y al desapasionamiento, el Aspirante tiene mayor control de su mente, poniendo en juego entonces su capacidad de discernimiento, esa facultad de la conciencia que le permite diferenciar lo verdadero y lo ilusorio, lo permanente y lo transitorio.  El discernimiento le ayuda a tomar decisiones más acertadas tanto en los asuntos cotidianos como en los trascendentes.  Es un método simple y práctico, y por eso el Aspirante lo valora tanto.

La efectiva aplicación del método requiere comprensión y disciplina interna.  Cada paso hacia la victoria, hasta subyugar a los impulsos inferiores, es fruto de un indesviable ejercicio de la voluntad.  Empleando rigurosamente el método, paso a paso, con plena consciencia de lo que hace, todo Aspirante tiene en sus manos una espada para vencer y redimir a los más fantasmagóricos aspectos de sí mismo.

  ***

5   COTIDIANIDAD

La propia observación

La prueba de fuego para todo Aspirante es la cotidianidad.  No es fácil amar, porque además de la decisión de abrir inteligentemente el corazón, debe hallar una equilibrada interacción entre meditación y acción, entre abstracción y concreción, entre sacrificio y gozo, entre el repliegue en lo más recóndito del Ser y el despliegue en las más cotidianas vivencias.

¡Cuántas oportunidades encuentra diariamente el Aspirante para experimentar y aprender más sobre la naturaleza del corazón!  ¡Cuánto tiene por descubrir sobre las necesidades y carencias propias y de quienes le rodean! ¡Cuántos errores suele cometer! ¡Cuántos pensamientos, actitudes o acciones carentes de amor!

Sin embargo, pase lo que pase, él persiste en avanzar hacia una comprensión más sabia de la vida.  Y aunque le duelen profundamente sus errores, no se centra indebidamente en ellos, porque esto los fortalece, sino que se esfuerza resueltamente hasta trascenderlos.

Y es aquí donde la propia observación se convierte en su mejor aliada pues se torna en la lámpara que le muestra el camino para salir del error.  Porque ¿cómo podrá conocer su lado oscuro, ese que busca expresarse a través de sus “yoes no redimidos”, si no lo observa a la luz de la verdad? ¿Y acaso no es esa verdad la que muchas veces le llega con crudeza a través de las personas con quienes convive e interactúa?

El rostro del Amor

El Aspirante procura permanecer siempre alerta ante los embates del “enemigo secreto”, ese que llama a la pereza, al temor, a la ansiedad, a la duda, a la irritabilidad, a la obsesión, a la dispersión o a tantas formas inerciales.  Bien sabe cuán contraproducentes pueden llegar a ser esos u otros estados negativos, generalmente fruto de emociones mal encausadas y por eso mantiene clara y firme en su mente la idea de triunfar.

Su intuición le dicta que si se gana el derecho a reconocer el Rostro del Amor en la cotidianidad, las más grandes realizaciones le llegarán por añadidura.  Ese es el camino que conscientemente ha emprendido hacia el reino de la Luz, camino que se recorre avanzando con firmeza en el aquí y en el ahora.

  ***

Interacción con los demás

Al avivar la llama del Amor en su corazón, el Aspirante tendrá los mejores elementos para expresar gran dedicación y cariño hacia sus seres queridos y amigos. Y tendrá igualmente la mayor consideración hacia todas las personas con las que comparte diariamente.  Su creciente sensibilidad interna le permitirá captar mejor las necesidades de aquellos que participan de su vida, sea de manera cercana o a un nivel más amplio.

Ante la necesidad ajena, el Amor, como fuerza viva e impersonal, se expresa incondicionalmente en todo Aspirante.  Él sabe ser un pilar de soporte, fuerza, comprensión y amor para todas y cada una de las personas que aparecen en su camino.  Porque para el Aspirante la casualidad no existe, sino una causalidad inspirada por mandato cósmico.  En esta sabia comprensión reside el secreto para la corrección de los errores, el crecimiento personal y la realización del ser.

Pero en la interacción con los demás suelen presentarse momentos difíciles, incomprensiones, incluso disgustos.  Por eso el Aspirante recuerda siempre una frase que alguna vez escuchó de labios de una sencilla mujer: “Somos como piedras de un río, que entre roce y roce se van puliendo”.  No quisiera el Aspirante que existieran los roces con sus seres queridos y demás congéneres, pero hay momentos en que al parecer la Vida no tiene otra forma de hacer que él o ellos reaccionen y descubran nuevos significados de la vital expresión: “correctas relaciones entre los seres humanos”.

Mesura

Aunque el Aspirante trabaja arduamente en su propio mejoramiento, con notables  progresos, evita a toda costa caer en el error de creerse mejor o peor que los demás.  Como todo ser humano, tiene su propia lucha frente a sus grandes imperfecciones y limitaciones.  Y a medida que van aflorando en su cotidianidad, las va trascendiendo con la ayuda de un persistente trabajo interno, en un camino que no tiene atajos, pues el desafío es exactamente el mismo para todos.

Pase lo que pase, el Aspirante no claudicará en su esfuerzo por ser mejor cada día en sus relaciones como esposo, padre, hijo, hermano, amigo, vecino, compañero, ciudadano.

Pero igualmente, como un sagrado deber, actuando desde la conciencia de perfección que le pide su Espíritu, ha de albergar espacios para muchos otros servidores en la gran cadena jerárquica del Ser, siempre consciente de que las energías de los mundos espirituales tienen su punto de anclaje en la humanidad, tan urgida de Luz y Amor.

  ***

Seres queridos

Dicho de otra forma, la relación con los seres queridos es un campo propicio para la afluencia de la energía espiritual en la vida de un Aspirante, pero requiere gran discernimiento.  En esas relaciones puede hallar día a día motivos de alegría y posibilidades para dar libre cauce a su capacidad de amar.  Sin embargo, debe mantener clara la diferencia que existe entre el Amor, como nexo con lo trascendente y el amor como lazo con los seres queridos.  Porque primero debe estar el Amor y luego aquellas formas de amor.  Servir al Amor por sobre todo lo demás no es una simple teoría.  Es una práctica diaria para quien en verdad quiera ascender hacia las grandes cumbres de consciencia.  Pero, ¿cómo ascender hacia allí a menos que amemos y sirvamos íntegramente a nuestros seres queridos?

  ***

 

Dos mundos

Uno de los más difíciles desafíos para el Aspirante consiste en llevar una vida dual: activa internamente, responsable externamente.  Su mundo interno lo sitúa de cara al Alma, cuyo centro es el Amor.  Su mundo externo lo sitúa frente a sus muchas relaciones, entre ellas las que sostiene con seres queridos.  Ambos mundos tienen vitales puntos de confluencia pero también ciertos puntos de divergencia.

Un momento de divergencia lo experimentó el Maestro Jesús cuando a los 12 años de edad se ausentó de su hogar sin haber dado ninguna explicación a sus padres, quienes al fin lo hallaron en el Templo, enseñando a los hombres.  Y seguramente años después, al presentir su crucifixión, percibió también el dolor que sufriría su propia madre.  Momentos  de extremo dolor, pero que en ofrenda al Amor Jesús debía enfrentar y vivir.

También el Buda vivió momentos de gran confrontación cuando abandonó a su padre, a su esposa y a su hijo recién nacido, junto con todas sus comodidades materiales, en su titánica búsqueda de la Luz.  Si hubiera sido una búsqueda egoísta, su vida habría sido una contradicción.  Pero lo hizo teniendo muy presente la necesidad de todos los seres humanos a quienes juró ofrecer una vía para salir del sufrimiento, si tal salida existiese.  Y porque pudo hallarla, la compartió generosamente con toda la humanidad.

  ***

Amor prioritario

Suele ocurrir el caso de quienes dedican tal cantidad de tiempo y cariño a sus seres queridos, que olvidan por completo las realidades del Alma.  Y si el Alma está distante, se pregunta el Aspirante, ¿cómo sentir entonces la correcta afluencia del Amor?  Debido a esto, para que el amor de los seres queridos no interfiera con sus tareas como Alma, Alma cuya esencia y razón de ser es la consagración al Amor, un Aspirante debe demarcar sus prioridades con claridad y mantenerse muy despierto internamente.

Por difícil que cueste comprenderlo, piensa el Aspirante, no dan prioridad al Amor los padres cuya consagración se centra de tal forma en su familia y sus seres queridos y amigos, que permanecen ajenos a los requerimientos del Alma y a las necesidades de la humanidad.  En cambio, cuando hay dedicación al Amor, es posible hallar la forma de expresar un amor de gran calidad a los seres queridos, sin por eso dejar de servir a la humanidad.  Nada fácil, a menos que nuestros pasos cuenten con la bendición del Amor.

Lo que muchas veces desconocen los seres queridos de un Aspirante es que el Amor, expresado a través de almas avanzadas y servidores, se vierte también en su hogar y en sus relaciones cercanas, confiriéndoles potentes y silenciosas bendiciones.

  ***

“Ella” como inspiración

En su ascenso hacia el Amor el Aspirante evoca a veces la fuerza femenina encarnada en la mujer, y al hacerlo surge ella como fuente de inspiración, alquímico complemento en su voluntad de ascender y servir. ¿En qué reside para él la complementación conella?  Quizá en que, con su capacidad de abstracción, él representa el poder del pensamiento.  Con su habilidad para concretar, ella encarna la belleza del corazón.   Pero en virtud de las bendiciones otorgadas por el Amor, él descubre junto a ellanuevas formas de apreciación de la belleza, y ella descubre junto a él nuevas formas de acceso al poder interno.

  ***

Complementación de esfuerzos

Cuando se cruzan los caminos entre un hombre y una mujer que han alcanzado cierta madurez interna, piensa el Aspirante, ¡cuán maravillosamente pueden complementar esfuerzos para alcanzar sus objetivos!  Porque el Amor se manifestará en ellos como inspiración compartida, dándose aliento el uno al otro para servir y ascender.

  ***

Espejismo femenino

El Aspirante procura orientar el tema de la mujer hacia nuevos niveles de realización, porque es consciente de que si en algún aspecto el espejismo ha golpeado con fuerza al ser humano ha sido en la relación con la mujer.  Para él, ha sido este un difícil “yo” con quien ha tenido que medirse en cruentos combates. Y después de no pocas derrotas y caídas, elevándose como Alma sobre su yo personal, persiste en la voluntad de hacer que aquellas experiencias se transformen en dulce realización.

  ***

Responsabilidad compartida

Al igual que en tantos otros aspectos implicados en el ascenso hacia las Cumbres del Amor, la relación de pareja representa para el Aspirante una invaluable oportunidad para crecer.  La convivencia entre el hombre y la mujer constituye el mejor gimnasio psicológico para trascender las debilidades que afloran de ambas partes.  Las complicaciones surgen, por ejemplo, cuando cada cónyuge, identificado con su yo personal, no con su Alma, se niega a reconocer sus limitaciones y defectos, señalando siempre al otro como el culpable de las dificultades de la relación.  Cuando esto ocurre, la convivencia se convierte entonces en un verdadero campo de batalla donde cada cual niega su propia cuota de responsabilidad.

  ***

Discernimiento del Alma

Manejar la relación con el sexo opuesto, con el discernimiento con que sólo puede hacerlo el Alma, forma parte de una gran lección que todo Aspirante debe aprender.  Y cuando se cometen errores en este sentido, o en cualquier otro, dice el corazón al Aspirante, ¿además de luchar con todas las fuerzas para corregirlos, qué más podemos hacer? ¿No será cuestión de avanzar con infinita paciencia, consagrados a servir en total olvido de nosotros mismos, pidiendo, invocando y haciendo todo lo posible para que la sublime Luz de la Sabiduría irrumpa con su potencia y disipe las horrendas sombras de nuestra ignorancia?

Aferramiento

Pese a la existencia de tantos seres humanos que honran al Amor, el Aspirante piensa con sentido crítico en las interpretaciones erróneas o abusivas en torno a ciertas manifestaciones del amor, como el caso del impulso egoísta que algunos llaman “amor”, sentimiento posesivo y castrante basado en el miedo, la ambición, la culpa, el deseo o el apego.

El Aspirante considera por ejemplo el caso de parejas en donde el uno, en nombre del amor, se aferra indebidamente al otro, o pretende imponerle sus ideas o ritmos en un grado tal que le dificulta enormemente la realización de sus sueños.  O en sentimientos similares entre madres o padres que bajo ese tipo de concepciones manipulan a sus hijos, aferrándose a ellos e impidiéndoles madurar y forjar sus propios anhelos y  realizaciones.

Y dentro del gran conjunto de las falsas interpretaciones, viene a la mente del Aspirante el caso de aquellos cuya violencia e intereses han querido reducir el Amor a áridas y cristalizadas teologías basadas en el miedo, desprovistas de alegría y de savia vital restauradora, sea cual sea la religión implicada.

  ***

Preguntas

Al pensar en el desamor disfrazado de amor, el Aspirante dirige su atención hacia quienes se dejan llevar por un frenético hacer y tener, en oposición a la vida centrada en el Ser.  Personas que ignoran que los goces del Amor pueden existir sin (o coexistir perfectamente con) los placeres que acompañan por ejemplo a la expresión física del amor entre un hombre y una mujer.

Quienes buscan insaciablemente los placeres físicos dando la espalda a los goces del Alma, piensa el Aspirante, suelen caer en concepciones y expresiones tan pobres y mecánicas como aquella de “hacer el amor” para referirse al acto sexual.  Y, por supuesto, al centrar las relaciones exclusivamente en el placer físico, éstas llevan en sí el germen de la posesión y el sufrimiento.  ¿A fin de cuentas, qué es un acto sexual movido por el deseo o por la pasión pero desprovisto de verdadero amor?

Y las preguntas del Aspirante prosiguen: ¿Por qué no pensar de una forma más elevada en ese gran acto generador de vida en que el hombre y la mujer unen cuerpos y Almas con sensualidad y erotismo, en un genuino compromiso, con un sentimiento puro y lleno de gozo?  ¿Cuándo aprenderá el ser humano que el acto sexual vivido de esa manera bien puede considerarse como la sacralización del amor, como un paso consciente del amor hacia el Amor?  Y pese a lo que diga la sociedad de consumo, ¿cuántos son conscientes del alto costo vital y existencial implicado en cada relación sexual? ¿En cuántos casos la indebida actividad sexual erosiona de tal manera las vertientes vitales, que resulta imposible el ascenso hacia elevados estados de consciencia?

  ***

Del amor al Amor

La humanidad ya ha explorado y explotado a saciedad el tema de las relaciones físicas y afectivas entre el hombre y la mujer, piensa el Aspirante, lo que lo lleva a preguntarse: ¿Pero qué sabe sobre las cuestiones espirituales implicadas?  ¿Quiénes son conscientes de lo importante que es saber construir puentes entre el amor y el Amor?

¿Cuántos saben –dicen los conocedores de las leyes del Alma– que la unión entre el hombre y la mujer, como fusión de polaridades, es la exteriorización y el símbolo de la primordial fusión que debe realizar el ser humano entre su yo personal (físico, emocional y mental) y su Alma o Ser Espiritual?  ¿No implicará esto que el homosexualismo denota un serio problema de identidad espiritual?

Por todo lo anterior, el corazón del Aspirante se pronuncia con energía: debemos combatir como guerreros hasta vencer y trascender nuestras propias percepciones erróneas, elevándonos en consciencia hasta disolver los fuertes espejismos que tanto distorsionan la sexualidad en general.

  ***

Unidad interna

En la complementación entre lo masculino y lo femenino, valga repetirlo, lo más significativo para todo Aspirante es hacerse consciente de la relación establecida entre su parte espiritual (aspecto Padre, representado por el Alma) y su naturaleza corporal (aspecto materia, la personalidad o yo inferior).  Al establecer una más consciente relación espíritu-materia, uniendo sabiamente al ser espiritual y a la naturaleza inferior o corporal, los Aspirantes agilizan su crecimiento interno y comprenden mejor los intrincados procesos simbólicos y energéticos que se viven en la relación de pareja.

Al investigar en sus libros, el Aspirante halla la siguiente Enseñanza de un Conocedor: “Los hombres han tratado de obtener, por medio de la expresión física, la fusión y la armonía internas que anhelan, y esto no se puede hacer.  El sexo sólo es el símbolo de una dualidad interna que debe ser trascendida y llevada a la unidad.  No se trasciende por medios o rituales físicos, sino que es una trascendencia en la conciencia”.

El Aspirante se pregunta entonces: ¿Cuánto bien puede hacer entonces una pareja unida en un armónico trabajo espiritual y material?  ¿Cuál será la calidad humana y vital de hijos concebidos en tales condiciones?  ¿Cuán invaluable será entonces la contribución de tales familias e hijos para la regeneración de la humanidad?

  ***

La mujer

Muchas de las dificultades que vive hoy la humanidad se deben al grado de subyugación y abuso a que ha sido sometida la mujer a lo largo de los siglos.  Y una mujer esclavizada sólo puede dar esclavos al mundo, de ahí que el maltrato a la mujer es un doble pecado contra la humanidad, deduce el Aspirante.

“Como en los mejores días de la humanidad, el futuro ofrecerá nuevamente a la mujer su legítimo lugar junto a su eterno viajero, compañero y colaborador, el hombre.  Debemos recordar que la grandeza del Cosmos está cimentada en un origen dual.  ¿Es posible, por consiguiente, menospreciar uno de Sus Elementos?

“En las manos de la mujer reside la salvación de la humanidad y de nuestro planeta.  La mujer debe darse cuenta de su importancia y debe ser preparada para asumir su responsabilidad frente al destino de la humanidad.  La madre, dadora de vida, tiene todo el derecho a dirigir el destino de sus hijos.  La voz de la mujer, la madre, debe ser escuchada por los líderes de la humanidad.  La madre sugiere a su hijo los primeros pensamientos de conciencia.  Ella otorga dirección y calidad a todas sus aspiraciones y habilidades.  Pero si una madre carece del cultivo del pensamiento lo único que puede sugerir son las bajas expresiones de la naturaleza humana.

“¡Trabajemos en la creación de nuestras ciudades, países, planetas!  Pero permitamos que tales pensamientos sean creados por el corazón, porque los pensamientos que nacen del corazón son los únicos vitales.  El corazón manifiesta todas las aspiraciones de la vida.  Solamente las energías basadas en la atracción del corazón son realmente vitales. Así, infinitamente, la concatenación de la vida es forjada por el corazón.  ¿Has escuchado a tu corazón? ¿Late al unísono con el Corazón Perfecto que nos abraza a todos?”.

[Cartas de Helena Roerich Vol I (1929 – 1938), Parte I, Cartas a América, carta 2, Marzo 1 de 1929].

6   ASCENSO

El gran desafío

El ascenso hacia el Amor no puede partir de una decisión impulsiva, piensa el Aspirante.  No se llega a la cima con apresuramiento, ni por simple curiosidad, ni mucho menos para eludir problemas o aislarse del mundo.  Los pasos hacia la contemplación de la belleza del Amor requieren firmeza pero también una delicadeza única. “No quieres Tú que te busquen los ojos apresurados, los que te dicen hermoso y luego pasan de largo”, es una gran verdad del poeta español Pedro Salinas.

Al reflexionar en su objetivo, el Aspirante se identifica con el alpinista que, decidido a llegar a la cima, fusiona una firme determinación con una metódica preparación.  Piensa en su estrategia de preparación, qué ruta empleará, qué tiempo y energías se requerirán.  Escucha testimonios de otros escaladores, investiga, estudia mapas.  Está alerta a nubes, vientos, climas, expediciones.  Pone en forma su cuerpo mediante un trabajo rítmico.  Depura emociones.  Concentra la mente en su objetivo y en todos los requisitos para lograrlo.  Está al tanto de los mejores recursos y de las fechas más oportunas.  Y poco a poco obtiene todo lo necesario para su difícil empresa.

El Aspirante es realista.  La escalada de las más altas montañas ha cobrado muchas vidas humanas, y él no desconoce ese hecho.  Por ley de analogía, sabe que coronar en verdad las cumbres del Amor puede llegar a ser igualmente un desafío mortal, desde el punto de vista interno.  Por eso el Aspirante se prepara día a día lo mejor posible.

  ***

Ascenso y descenso

Habiendo grabado el objetivo con fuego en su corazón: ascender hacia una vivencia más plena del Amor, y consciente de los muchos peligros de su empresa, el Aspirante piensa en la cautela requerida.  Cautela en la preparación, en el ascenso, en la llegada a la cumbre. Y la crucial cautela requerida para el descenso.  Porque ascendemos hacia el Amor para llenarnos con su Presencia, pero descendemos –así lo pide el Amor– para llevar alegría, belleza e inspiración a quienes nos rodean.

El Aspirante ha experimentado el ascenso hacia cumbres significativas del Amor y por eso sabe que no siempre los intentos son exitosos, aunque siempre resultan aleccionadores.  Las derrotas ocasionadas por su propio desamor, a veces tan bien camuflado en su subconsciente, le enseñan a tener muy presentes los peligros, que suelen surgir en los más inesperados momentos.

Alguna vez olvidó, por ejemplo, la vigilancia requerida para poner en práctica la enseñanza del Maestro Lao Tsé: “El caminante da cada paso como si avanzara sobre un río congelado”.  Aunque para un caminante inexperto puede parecer una simple frase ingeniosa, al avanzar en el sendero hacia la Luz se empieza a comprender la utilidad práctica de tal afirmación.  Tras ese olvido en mención, el hielo se hundió a los pies del Aspirante, sintiendo muy de cerca la muerte, padeciendo ese intenso frío que cala hasta los huesos.

Osada prudencia

Una de las grandes paradojas del ascenso, piensa el Aspirante, es que por metódica que sea la preparación, por esmerada que sea la cautela, también hay que fluir en un sabio diálogo con las circunstancias.  Esto es fundamental si desea llegar hasta la cumbre.  Por eso él procura equilibrar la prudencia con su opuesto, la osadía, en especial en ciertos momentos decisivos.  Como es imposible saber con certeza qué deparará el siguiente paso, debe haber igualmente espacio para una sabia osadía.  El Aspirante tiene claro que cuando la intuición señala el momento de avanzar, se debe proseguir con absoluta decisión.

  ***

Fortaleza en el silencio

El Aspirante observa la conducta de un grupo de combatientes: el que más habla en los momentos de calma, demuestra gran cobardía en el momento crucial de la batalla.  A los pocos días de aquella experiencia, movido por sus propios errores, el Aspirante experimenta un nuevo y profundo dolor.  Al buscar soluciones, comprende la necesidad de callar y acrecentar su capacidad de servicio.  Se repliega en sí mismo y halla la siguiente frase, comprometiéndose a vivirla: Cuando se avanza hacia el Amor, el silencio nos fortalece y la fortaleza nos hace silenciosos.

  ***

Hazaña

El Aspirante ama la montaña como símbolo del espíritu, así que encuentra una fuerte motivación en la experiencia del escalador colombiano Fernando González Rubio, quien logra una hazaña sin precedentes.  Siendo el primero en su país en escalar el Everest, es también ahora el primero en escalar el célebre K2, considerado por muchos alpinistas como el pico más difícil y peligroso.

Al escuchar aquella noticia, el Aspirante piensa a menudo en los metros finales de su compatriota para coronar la cumbre, esos metros que marcan la diferencia entre los sueños y las realidades, metros finales en que la energía para coronar los esfuerzos no proviene ni siquiera del Alma, sino del Espíritu mismo.

Las condiciones a más de 8.000 metros de altura son excepcionalmente difíciles para el cuerpo humano, máxime para un alpinista como Fernando, que se ha trazado el peligroso reto adicional de ascender sin tanque de oxígeno.  Por eso su relato de aquelMomento Cumbre constituye para el Aspirante una invaluable enseñanza espiritual:

“Escalar la roca y el hielo, caminar por la tierra y la nieve, resistir al frío y a la falta de oxígeno, vencer las limitaciones, correr riesgos, ascender hacia las cumbres, es mucho más que un deporte para mí.  Es una pasión.  Es una forma de meditación en la que estoy tan compenetrado con mi objetivo que en mi mente no cabe nada más que el paso que estoy dando, pues mi vida puede depender de la consistencia de ese paso.  Es un desafío del espíritu, un reto que toma forma cuando elijo una montaña y me propongo escalarla.

“Por encima de los 8500 mts, los montañistas están en los límites extremos, así que cada cual debe ocuparse de sí mismo y es casi imposible pensar en ayudar a alguien.  Por eso a esta fase del ascenso se le conoce como la zona de la muerte.

“Avancé con una gran motivación, con esa fortaleza que nace del deseo de estar siempre dispuesto y decidido a llegar a la cumbre.  Los montañistas que no tienen esa llama interna nunca alcanzan la cima.  Ahí reside la diferencia entre quienes llegan y quienes no llegan.  Al llegar, al fin, me invadió una alegría indescriptible y continué avanzando con los ojos encharcados de felicidad.  Permanecí solo en la cumbre, ahondando en mí mismo y en mis sentimientos.  Di gracias a Dios por todo lo vivido y saqué las ofrendas que llevaba, conmemorativas de personas amadas.

“Habían transcurrido exactamente dos años desde el día en que tomé la decisión de llegar allí, y ahora los sueños se habían convertido en realidad.  La satisfacción que reporta un momento cumbre es indescriptible, aunque todos sabemos que la felicidad está igualmente en cada paso del camino: cuando concibes un proyecto, cuando lo alimentas con tus pensamientos, cuando pones amor en lo que haces, cuando te esfuerzas y avanzas, cuando caes y te levantas… en fin, cuando perseveras”.

Agradecido con el relato de Fernando González, el Aspirante aprecia más que nunca las lecciones de quienes han escalado las altas cumbres a riesgo de sus propias vidas, impulsados por la contagiosa voluntad de ascender hacia lo sublime.

***

Labor del corazón

La sabiduría alcanzada por un Aspirante debe ser tan profunda que le permita ascender con creciente claridad hacia las realidades espirituales, y tan práctica que le ayude a proyectarse con fuerza para contribuir a la construcción de una nueva humanidad.  Por eso la labor del corazón debe ser complementada con la actividad de la mente, que se desarrolla mediante el estudio metódico, la reflexión y la meditación.

  ***

Repliegue y despliegue

Así como la visión humana es el resultado de la percepción de imágenes por parte de ambos ojos, y a falta de uno se dificulta el sentido de la perspectiva, lo mismo sucede con la mente de todo Aspirante.  Una parte de su mente debe aprender a mirar hacia lo perdurable y abstracto, en tanto que la otra debe estar despierta a lo transitorio y concreto.  De esta manera, a través de la mente, el hombre se compenetra con su Alma y al mismo tiempo con su yo personal.  ¿Y qué es ascender en consciencia sino aprender a emplear mejor el potencial de la mente, bajo el poderoso impulso que otorga la voluntad de amar?

Una clave para alcanzar esta sincronización es crear espacios para el repliegue de la energía interna (disciplinando a la mente para que ascienda hacia lo perdurable) y espacios para el despliegue y la proyección externa (haciendo que la mente funcione más efectivamente en los asuntos cotidianos).

Cuando ambos aspectos están en armonía, el resultado es una más adecuada afluencia de energía de lo superior hacia lo inferior, que se experimenta como gozo.  Para el Aspirante, esta canalización correcta de la energía, sabiamente dirigida, es un asunto intensamente práctico.

***

A cualquier precio

El Aspirante observa las múltiples fuentes de distracción que pueden hacerle olvidar temporalmente su cometido espiritual.  Sabe que la dedicación al corazón demanda tiempo, real aspiración, firme intención y ardiente tenacidad.  Sabe también que en la victoriosa lucha por liberar su propio tiempo, se inicia la liberación del incontenible potencial de su Alma.  Al tener clara y definida su aspiración de ascender hasta el santuario del Amor, el Aspirante revisa si está usando sabiamente el tiempo, la energía vital y la intensidad del pensamiento requeridos, no dejándose envolver por lo ilusorio, por aquella niebla de confusión y olvido que busca apartarle de la lucha.

Cuando el Aspirante se dice a sí mismo: ascenderé, al precio que sea, cueste lo que cueste, quiere significar exactamente eso.  Y hará todas las adaptaciones y concesiones necesarias, pero no cederá en aquello que considere crucial.  En su comprensión para dar cumplimiento a su intención, y en el esfuerzo de la acción realizadora, hallará la fuerza necesaria para lograr su objetivo.

***

Allí estará tu corazón

El Aspirante se regocija con las palabras de Rainer María Rilke, un poeta capaz de expresar las percepciones del reino de la Belleza Interna mediante una exquisita calidad literaria:

¿Qué divinas fuerzas se han dado cita
en el fondo de mi corazón?
Se retiran, si lo hallan habitado.

Son palabras fundamentales para el Aspirante, vitales para llegar hasta las altas cumbres, porque su norma de vida es mantenerse abierto y dispuesto a cualquier manifestación del Amor.  La meditación, el silencio interno, el “cese de todo clamoreo”, son para él medios para aquietar el cuerpo físico, acallar emociones, ordenar pensamientos y acudir al lugar interno de paz, sabiduría y Vida más abundante.

El Aspirante medita en las palabras, “tener el corazón habitado”.  En el contexto con que Rilke las aplica, significan que cuando una persona está llena con lo que no es, le resulta imposible dar cabida a lo que es.  El crucial desafío consiste entonces –como lo enseña el budismo Zen– en saber cuándo y cómo vaciar el corazón y la mente de lo ilusorio, y de qué manera hacerlos receptivos a lo Real.

El mismo mensaje, piensa el Aspirante, fue dado en forma práctica y poderosa por el Cristo: “Donde está tu tesoro, allí estará tu corazón”.  Si nuestro tesoro está cimentado en lo externo, nuestro corazón estará igualmente lleno de “cosas”, muchas de ellas vanas y pasajeras.  Si nuestro tesoro reside en lo interno, el Espíritu podrá habitar en nosotros, con su exuberante riqueza de Vida y consciencia.

El Aspirante se compenetra con estas ideas hasta vivirlas y apropiarse espiritualmente de ellas.  Y las moldea en sus propios términos: ¡Que las sublimes energías convocadas en el centro de mi corazón, lo hallen digno y moren en él!

***

 

Ley de atracción

Con base en la previa enseñanza de Rilke, el Aspirante deberá trabajar persistentemente para hacerse receptivo a las incontables y portentosas energías e ideas superiores.  Tendrá que aprender a reconocer en mejor forma las energías provenientes de su propia Alma, las del grupo de Almas con las cuales debe servir, e incluso las energías y pensamientos provenientes de Almas más avanzadas, las cuales vierten su poder mediante la Enseñanza, algo que el Aspirante tiene muy presente.

Lo semejante atrae a lo semejante –le dictan sus intuiciones– y si el centro magnético de nuestro corazón vibra con la suficiente intensidad y cumple con los requisitos que reclama el Amor, sin duda el Amor se manifestará por nuestro intermedio a quienes anhelamos servir.  Quizá no siempre en la forma como supondríamos o como los demás imaginarían, pero sí como el Amor mismo lo quiera y pueda manifestar a través de nuestras capacidades y circunstancias.

El Aspirante sabe que esta ley de atracción magnética ha sido expresada por sabios conocedores de la naturaleza del Amor, uno de los cuales la resume con una frase que es un tesoro para cualquier sincero buscador: “La buena voluntad tiene el poder de extraer de su lugar oculto a los exponentes del Amor”.

De hecho, piensa el Aspirante, quienes sirven a sus semejantes, sea cual sea la senda elegida, están descubriendo vías de acceso hacia dicho “lugar oculto”, hacia esas adamantinas cumbres no accesibles para quienes eluden el servicio generoso.

  ***

Fuego revelador

El Amor habla de muchas formas a las Almas que luchan por ascender en consciencia.  La revelación puede visitar al Aspirante en cualquier momento y lugar.  Una mañana, por ejemplo, absorto en un pensamiento meditativo, comprende que debe unir en sí mismo lo trascendente y lo cotidiano, desarrollando una mayor capacidad para el repliegue interno y el despliegue externo.

Su experiencia le ha enseñado que esto ha de formar parte del esfuerzo diario para lograr una mayor afluencia de lo Superior a través de lo inferior, pero también que su intención debe ir acompañada por una ofrenda aún más consagrada de lo inferior hacia lo Superior, ofrenda invocadora que ha de forjar en todos los instantes de su cotidianidad, incluso en los momentos más densos y difíciles.

Y es precisamente en esos momentos cuando el Aspirante lucha por convocar a su Guerrero Interno, a fin de encarar y vencer los aspectos más oscuros de su naturaleza inferior, los cuales tienden a separarlo del contacto con lo trascendente, invitándole a vivir en el mundo del espejismo y del sueño.  La verdadera realidad que nos habita está más allá de ese mundo de ensoñación, se dice el Aspirante, porque nuestro hogar es ese Reino del que nos hablan tantos caminos espirituales exhortándonos a buscarlo en nuestro Ser.

Sus reflexiones lo llevan a concluir que todo aquello sólo será posible si afianza la relación con su propio sitial del Amor hacia el cual han de confluir todas sus intenciones, aspiraciones y vivencias.  Concluye, además, que dicho centro, fuente de paz, sabiduría y gozo, es el mediador para cimentar una nueva relación de alineamiento entre cuerpo, mente, Alma y Espíritu.

Absorto en aquellos pensamientos meditativos, el Aspirante enciende el fuego en ofrenda a la Vida Una.  Se trata de una vela especial, pues el fabricante le impregnó millares de minúsculas partículas decorativas brillantes.  Pero esta vez, en el sencillo ritual, a medida que el fuego se intensifica, la esperma empieza a derretirse revelando algo sorprendente.

En el pequeño lago de esperma derretida que se forma junto a la base de la llama, el Aspirante observa que cientos de partículas doradas son atraídas a gran velocidad hacia la ígnea base azul de la llama.  Y al mismo tiempo, cientos de ellas son expulsadas simultáneamente del centro hacia la periferia.

El Aspirante se extasía con esta revelación, por sus profundas implicaciones.  En ese momento le resulta claro que el intenso amarillo superior de la llama simboliza al radiante Espíritu que nos habita; las partículas en la esperma, atraídas hacia el centro y proyectadas desde allí, simbolizan las vivencias cotidianas, sin cuya ofrenda y centralización, nuestra propia divinidad muy pronto se extinguiría.  La base azul de la llama, Amor magnético y mediador, representa el centro vital de la existencia.  La esperma en el cirio, transmutada en energía, percibida como luz y calor, es perfecto símbolo de la transfiguración de la materia dúctil, alquimia realizada por el Alma-Amor alineada con el Espíritu.

El Aspirante agradece la vivencia.  Ha comprendido aún más profundamente que en virtud del Amor, lo grande y lo pequeño, el símbolo y la realidad, se hacen uno.  Que un sencillo ritual puede ayudarnos a comprender que el trascendente fuego cósmico, y la inmanente presencia ígnea en el corazón del hombre, son también un mismo y único poder.

Como si todo lo anterior no fuera ya suficiente magia, a los pocos minutos el Aspirante se dedica a estudiar la diaria lección espiritual.  Dentro de los textos que lee, encuentra un pasaje que nunca antes había visto, una Enseñanza del Agni Yoga que refrenda la magia de aquellos momentos: “Al practicar la comunión con nuestro centro, podemos invocar al corazón”.

***

 

Cruzar el portal

El Alma dice con firmeza al Aspirante: Cuando empieces vivir con suficiente intensidad las palabras “Soy iluminada voluntad de amar”, en ese momento la era del corazón se habrá iniciado para ti.  ¡Habrás cruzado uno de los Portales del Amor!

7   HUMANIDAD

Los justos

Siendo el Amor tan universal y multifacético, el Aspirante piensa en la forma como lo manifiesta el ser humano.   Su Alma le dice que dignifican al Amor los millones de personas y grupos de buena voluntad que sirven al prójimo con genuina entrega y real propósito.  Todos ellos unidos, se conozcan o no y aún sin saberlo, están salvando al mundo, como bien lo dijo Borges en el visionario poema “Los justos”.

A medida que más servidores se sumen con elevada consciencia al servicio planetario, piensa el Aspirante, con mayor rapidez y menos traumatismos avanzaremos todos hacia la construcción de una nueva humanidad.  Indudablemente será una ardua labor, pero desde ahora se perciben poderosos indicios de victoria, pues las Fuerzas de la Luz cada vez se exteriorizan más en respuesta al llamado invocador de la humanidad.

***

Batalla sin precedentes

Al pensar en Armagedón, la batalla sin precedentes entre la Luz y la oscuridad, el Aspirante comprende que dicha confrontación se evidencia diariamente en el mundo.  Es un enfrentamiento manifiesto entre quienes se sacrifican para ayudar a crear condiciones de vida realmente dignas para la gran familia humana, y entre quienes, inertes en su indiferencia o abusando del poder económico y político, sólo se interesan en satisfacer sus intereses egoístas, cerrando ojos y corazones a la gran necesidad mundial.

Esta actitud ha sido una constante en el ser humano, como lo confirman los anales de la historia que muestran claramente a las castas poderosas subyugando siempre a las menos favorecidas.  Pero abusos que fueron antes vislumbrados como absolutamente normales, hoy en día son repudiados por gran parte de la población humana, especialmente por aquellos que experimentan un nuevo despertar.  A pesar de que el karma colectivo se refleja en las crisis del momento, piensa el Aspirante, con el toque del clarín se anuncia ya un nuevo amanecer.  Día a día los asuntos mundiales se esclarecen y aumenta la masa crítica de servidores decididos a dar un nuevo rumbo a los destinos del planeta.

***

El flagelo del hambre

Un profundo dolor aguijonea el corazón del Aspirante al leer unas palabras de Federico Mayor, cuyo llamado a la lucidez siempre le ha resultado impactante: “Cincuenta mil seres humanos, hermanos nuestros, mueren cada día de hambre y olvido”.  El Aspirante comprende, al unísono con millones de servidores, que dados los adelantos científicos, tecnológicos y culturales alcanzados hoy por la humanidad y con la abundancia de recursos como los que ofrece el planeta, ha llegado la hora de remediar estas y tantas otras horrendas injusticias.

Y si el hambre física flagela hasta la tortura, condenando a una muerte lenta y dolorosa, igual muerte produce el hambre espiritual insatisfecha, piensa el Aspirante, pues solamente la confusión que nace del distanciamiento del Espíritu puede llevar al ser humano a tan terrible situación.  El Aspirante deduce que, en simultánea lucha con el urgente problema del hambre mundial, hay que trabajar con toda la energía en pos de una consciente y decidida resurrección en el Espíritu, sin la cual sería imposible conducir al planeta hacia los drásticos cambios que necesita.

Entonces él reafirma su voluntad de servir con todas las fuerzas de su ser, sumándose al gran ejército de constructores de una Nueva Humanidad.  Y en medio del dolor, se hace muchas preguntas:

¿Cuántos seres humanos ignoran todavía lo mucho que está en juego? ¿Quiénes son conscientes de lo crucial que es este momento en la batalla? ¿Cuántos son sordos al estruendo de la lucha? ¿Cómo hablarles sobre los Guerreros que luchan en nombre de la Luz? ¿Cómo contarles sobre el júbilo que se siente con cada batalla victoriosa? ¿Cómo explicarles sobre las implacables redes tendidas por los siervos de la oscuridad? ¿Cómo contar que los agentes de las fuerzas oscuras cambian de máscaras, escenarios, argumentos y métodos, pero siempre pensando en cómo dar rienda suelta a sus móviles materiales y egoístas?

Y en medio de su reflexión, surgen otras preguntas:  ¿Cómo decir a sus hermanos que eludir la lucha es otra forma de perderla? ¿Cómo contarles sobre los enormes esfuerzos, sacrificios y goces de cada genuino combatiente? ¿Cómo ayudarles a recordar que su propio corazón es un refugio único, al que se entra para fortalecerse en la batalla, mas no para evadirla? ¿Cómo ayudarles a comprender que tanto el profundo dolor como la alegría del corazón pueden abrir los portales hacia el Alma? ¿Cuántos ignoran aún el poder y la belleza ocultos detrás de la palabra Alma? ¿Cómo vivir en el Amor con tal intensidad que nuestras palabras respiren una magia contagiosa?

***

Lámpara única

El despiadado consumismo de hoy, capaz de arrasar implacablemente con los preciosos recursos del planeta, lleva al Aspirante a preguntarse: ¿Quién empuja de tal forma al ser humano hacia ese loco y vertiginoso “tren de vida”, ansioso por acumular tantas posesiones, muchas de las cuales son verdaderamente innecesarias y superfluas? ¿La austeridad y el compartir no ofrecen acaso una clave fundamental para la transformación de la humanidad?

El mundo muele en sus engranajes a quienes no esté lo suficientemente despierto,  adormeciendo su consciencia e impidiéndole comprender su origen divino.  Por eso resulta imprescindible una lucha frontal para liberarnos de todo lo que impida la apreciación de los verdaderos valores del espíritu.  Estamos llamados a una tarea de guerreros, digna de nuestra grandeza interna, a fin de vencer el espejismo material que de tantas formas envuelve a gran parte de la humanidad.

¡No cambies tu lámpara por ninguna otra!, dice con fuerza el Aspirante.  El mundo quiere hacerte creer que tu lámpara no tiene luz propia, cuando en realidad el Alma, el genio de la lámpara, sabe cuánta magia encierra, cuántos valores ocultos contiene.  En tu interior están los tesoros mencionados por el Cristo, pero hay que buscarlos con tenacidad hasta encontrarlos.

Levántate internamente y emancípate enérgicamente sobre todo aquello que conspire contra el tiempo dedicado al Alma.  “Se gana la luz, como se gana el pan”, decía el poeta español León Felipe.  Y, análogamente, asegura el Aspirante, se gana el Alma cuando se gana el tiempo para ella.

  ***

Ya es la hora

El Aspirante lee muy atentamente un reporte que hace Lula da Silva, presidente de Brasil, ante la 59a Asamblea General de la ONU en septiembre de 2004, que pone en evidencia los atroces desequilibrios económicos y sociales del mundo actual.  Un mundo basado en despiadadas leyes del mercado que tienden a aumentar las ya insoportables diferencias entre ricos y pobres, bien sea que se hable de países o de hombres.

En respuesta, el Alma del Aspirante, al unísono con todas las Almas y servidores del planeta, no puede menos que pronunciarse categóricamente:

Ya es la hora. Ya es la hora y no hay tiempo para más dilaciones.  Es la hora de empezar nuevamente, con absoluta firmeza, la construcción de una Nueva Vida, de una Nueva Humanidad.  El intenso dolor vivido por nuestros hermanos en tantas formas y situaciones es un toque de clarín para las Almas despiertas, compasivas, enérgicas y prácticas.

El dantesco drama de tantos hermanos nos recuerda que el dolor y la muerte acechan por doquier.  De ahí, la profunda necesidad de darle a los acontecimientos actuales la gran atención que se merecen.  Una nueva apreciación de la Vida es hoy un imperativo planetario.  Es hora de hacernos más conscientes de que somos Una Humanidad. Es hora de comprender en forma nueva que el dolor en cualquier rincón del planeta es el dolor de todos, porque cada vez estamos más unidos como una sola fuerza, como un solo corazón.

Los frutos del autentico altruismo se encuentran latentes en las semillas de la compasión, la cual trae implícito el verdadero sacrificio. Y este a su vez demanda el olvido de uno mismo para la entrega incondicional ante el dolor ajeno.

La raíz del sufrimiento global reside, en gran medida, en el gran olvido de nuestro origen trascendente, con la consecuente identificación con las cosas externas y mundanas. Tan terrible olvido sume a muchos seres humanos en la caverna del materialismo, con sus letales consecuencias, entre ellas el absurdo consumismo y el horrendo armamentismo, vil negocio de la guerra.  Pero ya millones de ciudadanos planetarios, asimilando lo mejor posible las grandes y excelsas enseñanzas milenarias, estamos haciendo cuanto esté a nuestro alcance para contribuir con creciente consciencia, ardua disciplina e infranqueable voluntad, a la actual transición planetaria.

La lucha por construir esa Nueva Humanidad que tanto anhelamos, es la más sagrada oportunidad para quienes, llenos de amor y compasión, se dediquen a servir a la Magna Obra y pongan toda la voluntad en su realización.  Ya es la hora. Ya es la hora y no hay más tiempo para dilaciones. El gran cambio es aquí y ahora…los problemas de la humanidad son muy grandes y el tiempo apremia.

  ***

Necesidad y oportunidad

En tan decisivo momento para la humanidad, en donde se juntan en forma única la necesidad y la oportunidad, todo ciudadano planetario es bienvenido a ocupar su lugar en las filas de los servidores.  El compromiso de todo Aspirante implica un sagrado designio de cooperación en aras de construir un mundo mejor.  Para toda Alma despierta ya ha sonado el clarín de la batalla y debe hacer hasta lo imposible para que las bellas intenciones se conviertan en prácticas realidades.  Es una lucha ardua, pero colmada de bendición y sentido.

Al asumir con plena responsabilidad nuestro propio destino, estaremos contribuyendo conscientemente a la dignificación de los destinos del planeta.  Ya es la hora. Ya es la hora y no hay tiempo para más dilaciones.

8   MAESTROS

Portadores de la Enseñanza

Quienes se abren paso hacia las filas de cualquiera de los muchos grupos de auténticos servidores, piensa el Aspirante, en su debido momento comprobarán la validez de la ley según la cual la buena voluntad tiene el poder de extraer de su lugar oculto a los Portadores de la Enseñanza del Amor.

El Aspirante sabe que los Portadores de la Enseñanza, conciencias avanzadas, servidores impersonales, no se centran en realizaciones individuales ni en poderes síquicos o fenoménicos, sino en el inteligente enfoque en el servicio.  Uno de ellos ha dicho: “No se entra al Templo con la firme determinación individual de alcanzar el Cielo o el Nirvana, objetivo que después de todo sólo es un egoísmo exaltado y glorioso, sino por la abnegada búsqueda de los mejores medios para llevar al buen camino a los semejantes”.

***

Responsabilidad y privilegio

Entrar en sintonía interna con algún Portador de la Enseñanza del Amor es un verdadero privilegio (no se trata de un “contacto personal” sino de una empatía en la consciencia), aunque entraña también una enorme responsabilidad.  Quien comprenda en alguna medida los métodos y móviles de los Portadores de la Enseñanza puede estar seguro de que su propio avance hacia el Amor se agilizará en forma sorprendente, siempre y cuando esté dispuesto a trabajar en completa sintonía con la propia Alma, algo mucho más exigente de lo que parece.  Persistiendo en la voluntad de amar y servir, poco a poco la humanidad tendrá ojos para apreciar la invaluable ayuda que ellos proporcionan.

***

Energía codificada

Todo Aspirante es un receptor de energía espiritual. Cuanto mejor sea la preparación de la mente y del corazón, tanto más efectiva será la afluencia de dicha energía. Uno de los principales medios para esta recepción y distribución de energía se denomina la Enseñanza.  Toda genuina Enseñanza, impartida por servidores preparados por el Amor mismo, es una forma de energía superior, codificada para ser aprovechada de acuerdo con la capacidad del Aspirante o Discípulo, el cual opera entonces como descodificador.

Nada mejor para el Aspirante que examinar las afirmaciones anteriores mediante un ejemplo específico.  Tomará alguna Enseñanza, una verdad que haya resistido la prueba del tiempo y observará de qué manera esta verdad puede ser “acumuladora de energía”.

El Aspirante elige para esto una frase del Buda: “Aquel que domina al yo es más grande que quien conquista a miles en la batalla”.   El Aspirante estudia muy atentamente estas palabras buscando nuevos significados.  Recuerda las muchas veces que ha encontrado apoyo en esta sabia frase, y la inspiración que le brinda en su incansable esfuerzo por hacer que su Alma subordine a la personalidad.

Tal reflexión le ayuda a hacerse aún más consciente de que si se esfuerza debidamente hasta alcanzar la consciencia del Alma, el inmanente poder de su propio Centro de Luz impondrá más eficazmente su voluntad sobre el mayor enemigo que habita en él: su propia oscuridad.  Pensamientos similares invitan de tal manera al Aspirante a redoblar esfuerzos, que no puede menos que reconocer que, en verdad, tales palabras le infunden energía e inspiración adicional para avanzar en el Sendero.

***

Perlas de sabiduría

Pensando en otro ejemplo, el Aspirante se maravilla con la concisión y potencia de las palabras del Cristo:  “Donde está tu tesoro, allí estará tu corazón”.  El Aspirante reflexiona en sus significados, esforzándose por darles vida propia dentro de sí mismo.  Piensa, además, en las similitudes y diferencias con otra frase también del Cristo: “Como un hombre piensa en su corazón, así es él”.   Y decidido a forjar estas verdades en el crisol de su cotidianidad, el Aspirante las conserva en su Alma como dos perlas de incomparable valor.

***

Cuando la tierra está preparada

La energía codificada en la Enseñanza puede compararse también con una semilla, cuyo potencial es enorme, porque aún siendo de un tamaño mínimo, puede albergar en sí misma todos los elementos necesarios para dar origen a un gigantesco árbol.  Por eso a veces se hace referencia a “pensamientos semilla”, porque cuando se reflexiona en ellos pueden conducir a nuevas y más profundas realizaciones.  Pero al igual que la semilla, la Enseñanza sólo puede germinar en condiciones adecuadas, como lo indica la parábola del sembrador, cuando alude a la semilla que cayó en terreno fértil y dio frutos de vida.

Todo Aspirante conoce muy bien la ley espiritual que afirma: Cuando el terreno ha sido labrado, llega la semilla.  Cuando el discípulo está preparado, surge el Maestro.  Por eso los Aspirantes dan tanta importancia a cada aspecto de su preparación, pues del estado de consciencia alcanzado dependerán las condiciones para reconocer, sin temor a equivocarse, al portador de la Enseñanza enviado por el Amor.

***

Maestros del Alma

Si bien es cierto para el Aspirante que en las enseñanzas impartidas por servidores de la magnitud del Cristo y el Buda se tiene suficiente inspiración para trabajar durante toda una vida, él considera que bien merecen el calificativo de Maestros todos aquellos que han sabido encarnar tan sutiles y sublimes enseñanzas y las han entregado en forma accesible a quienes buscan con suficiente intensidad. Abrirse paso hacia ellos, comprobar su veracidad y tratar de aplicar sus enseñanzas es una clave esencial en la búsqueda interna.

Cuanto más se esfuerce un Aspirante en la senda del amor y el servicio, tanto más valorará la oportunidad que representa un auténtico Maestro del Alma, y mayor aún será su capacidad para discernir el grado de autenticidad de las enseñanzas.

  ***

Por sus frutos

Obviamente, la prevención actual frente a los maestros es muy grande y con justa razón, piensa el Aspirante, porque si algo prolifera son las enseñanzas falseadas o tristemente adulteradas.  Pero como bien dice Tagore, “si cierras la puerta a los errores estarás cerrando la puerta a la verdad”.  Así que, cerrar la puerta a todos los maestros por temor a los falsos maestros implica cerrarla también a aquellos que caminan en el Amor.

El Aspirante sabe que es cuestión de experimentar.  Cada vez que encuentra una enseñanza que le parece razonable, procura estudiarla y ponerla en práctica.  Si al escrutarla la encuentra inconsistente, entonces se aparta de ella sin caer en la confrontación o la polémica.  Y si la halla válida, procura vivirla lo mejor posible.

***

Hércules y las manzanas de oro

Al considerar el tema de los falsos maestros, el Aspirante recuerda una leyenda.  El tercero de los doce trabajos asignados a Hércules consiste en recoger las manzanas de oro de las Hespérides, el Árbol de la Sabiduría.  Hércules, perfecto símbolo del Alma, consciente de su poder, se muestra ansioso por cumplir rápidamente con esta tarea, pero su Maestro Interno le explica cuán largo es el camino y las inesperadas pruebas que tendrá que superar.

Tras una larga búsqueda en los cuatro puntos cardinales, Hércules no halla el árbol.  En el libro Los trabajos de Hércules, Alice Bailey relata que le fue enviada ayuda a Hércules pero no supo comprenderla:

“El Maestro, vigilando desde lejos, envió a Nereo para ver si podía ayudar.  Nereo acudió repetidas veces en diversas formas y con diferentes palabras de verdad, pero Hércules no respondía, ni sabía que el mensajero era para él.  Aunque Nereo era hábil con la palabra y sabio con la profunda sabiduría de un hijo de Dios, fracasó, pues Hércules estaba ciego.  No reconoció la ayuda tan sutilmente brindada”.

Ciego y sordo al mensaje de los mundos sutiles, Hércules tendrá que vérselas con un hijo de las aguas.  El Aspirante recuerda que el agua es el símbolo de las emociones, como emocionales suelen ser muchas enseñanzas:

“Hércules encontró a Busiris, el gran engañador, hijo de las aguas, pariente cercano de Poseidón.  Su trabajo es conducir a los hijos de los hombres al error, a través de palabras de aparente sabiduría.  Afirma conocer la verdad y con rapidez ellos creen.

“Busiris habla bellas palabras: «Yo soy el maestro. A mí me ha sido dado el conocimiento de la verdad y deben hacer sacrificio por mí.  Acepten el camino de la vida a través mío.  Yo sé pero nadie más.  Mi verdad es justa.  Cualquier otra razón es errada y falsa.  Escuchen mis palabras; permanezcan conmigo y serán salvados».  Y Hércules obedeció, y diariamente, debilitándose su entusiasmo por el camino primitivo (la tercera prueba) no procuraba nuevamente conseguir el árbol sagrado.  Su fuerza se agotó.  Amó, adoró a Busiris, y aceptó todo lo que éste dijo.  Su debilidad crecía día tras día, hasta que llegó un día en que su amado maestro le amarró a un altar y lo mantuvo atado durante un año*.

“De pronto un día, cuando estaba luchando para liberarse, y lentamente, viendo a Busiris por cuya causa estaba en ese trance, vinieron a su mente unas palabras dichas por Nereo hacía largo tiempo: «La verdad está en ti mismo.  En ti habita el poder que es herencia de todos los hijos de los hombres que son los hijos de Dios».  Quieto, yació prisionero en el altar, atado a sus cuatro esquinas por un año entero.  Enton­ces, con la fuerza que es la fuerza de todos los hijos de Dios, rompió sus ataduras, asió al falso maestro (que había parecido ser tan sabio) y lo ató al altar en su lugar.  No le dijo nada, pero le dejó allí para que aprendiese”.

***

Detrás del telón

Para el Aspirante, dos de los más grandes Portadores de la Enseñanza del Amor que ha tenido la humanidad han sido el Cristo y el Buda.  Sabe también que hay Maestros en algunas de nuestras grandes ciudades, trabajando “detrás del telón” de los asuntos humanos, en especial a través de sus más allegados discípulos.  También sabe que los hay igualmente en recónditas montañas en Oriente u otros lugares, casi inaccesibles físicamente, aunque no espiritualmente.

Uno de ellos, recuerda el Aspirante, conocido como El Tibetano, dictó telepáticamente su estructurada Enseñanza a la discípula Alice Bailey entre 1920 y 1950, aunque afirmó que sus libros serían mejor comprendidos a finales del siglo XX y principios del siglo actual.  Otro Portador de la Enseñanza, el Maestro el Morya, dio a conocer su pensamiento en Occidente a través del trabajo de Nicolás y Helena Roerich y sentó las bases para la senda conocida como el Agni Yoga o Yoga del Fuego.

9  SACRIFICIO

Corazón ardiente y mente iluminada

Una tarea fundamental para el Aspirante es fusionar amor y pensamiento, consciente de que esta unión libera una enorme cantidad de energía interna.  Cuanto más clara y firme es la voluntad de ascender hacia la meta, más comprueba que el Santuario del Amor es el lugar de consagración para un corazón ardiente y una mente iluminada.

Y la fusión entre el fuego en el corazón y el pensamiento en la luz, es a su vez reveladora del verdadero poder de la voluntad.  Esta clara intuición del Aspirante le obliga a preguntarse: ¿Pero cómo acercarnos a la voluntad a menos que el sacrificio tenga un significado lo suficientemente claro en nosotros?

Oportunamente, piensa el Aspirante, el Amor revela a cada servidor, en la medida de su capacidad de comprensión, el profundo sentido liberador del sacrificio y su significado como Portal a la Luz y al Poder del Espíritu.

  ***

“Hacer Sagrado”

La palabra sacrificio, al provenir de “hacer sagrado”, tiene para el Aspirante connotaciones especiales.  Porque ha comprobado muchas veces que cada sacrificio, ofrendado en consciencia, es portal hacia vivencias cuya grandeza compensa con creces lo vivido.  Sin embargo, el Aspirante sabe también lo nociva que puede llegar a ser la idea del sacrificio sin el debido discernimiento.  El cristianismo ha puesto por ejemplo tanto énfasis en el tortuoso sacrifico de Jesús, se dice a sí mismo el Aspirante, que suele olvidar lo esencial: el profundo mensaje transmitido por una Enseñanza capaz de llenarnos de gozo y elevarnos hacia el jubiloso triunfo del nacimiento a una Nueva Vida.

  ***

Sacrificio

“El sacrificio no consiste en despojarse de todo sino en hacerse cargo de las cosas”, ha dicho un Portador de la Enseñanza, el cual invita a trascender la idea de que el sacrificio es un proceso de abandono o renunciación a todo lo que en la vida sea digno de vivirse.

“Sacrificio, hablando técnicamente –explica él– es la realización de un estado de bienaventuranza y éxtasis, porque es el conocimiento de otro aspecto divino, oculto hasta entonces, tanto por el Alma como por la personalidad.  Es la comprensión y el reconocimiento de la voluntad al bien que hizo posible e inevitable la creación, verdadera causa de la manifestación.  Todo discípulo debe expresar la Ley de Sacrificio por intermedio de la voluntad desarrollada, pura y razonadora, y no simplemente por el amor impulsivo y su actividad”.

Si uno de los fundamentos de las Almas es la belleza, la fuente de poder espiritual estriba en el sacrificio, concluye entonces el Aspirante.

  ***

Repliegue y Despliegue

Las experiencias del Aspirante le indican que sacrificio es, entre otras cosas, ascender hacia el Santuario del Amor, llenándonos con Su Luz, para luego volvernos hacia nuestros hermanos a fin de irradiarles la Luz recibida.  Cuando se comprende que así trabaja el Amor, hay gozo en ascender hacia Sus cumbres y gozo en volvernos hacia nuestros hermanos.  Cuando el Aspirante habla de repliegue se refiere a este ascenso.  Y cuando habla de despliegue se refiere a esta proyección.

Lo paradójico del proceso, piensa el Aspirante, es que ascender hacia el Amor implica apartarse temporalmente de toda atracción externa y enfocarse únicamente en el Espíritu Supremo.  Pero es tal el “clamoreo del mundo” que tratar de hacerlo es como nadar contra la corriente.  Cuesta trabajo, además, porque nuestras ataduras suelen ser más fuertes de lo que imaginamos.

Y luego, cuando al fin ascendemos y nos acercamos al Santuario del Amor, quisiéramos quedarnos siempre allí, porque los goces del Espíritu son incomparables.  Pero, de nuevo, el Amor se encarga de hacernos sentir –incluso mediante fuertes crisis, si es necesario– que es hora de llevar una vez más la Luz a nuestros hermanos.

10   COMBATE

Nuevos espacios

Cuando un Aspirante descubre la imperativa necesidad de ampliar su capacidad de servicio, deberá liberar en forma nueva ciertos aspectos de su existencia.  En tal caso tendrá que revisar a fondo sus motivaciones y posibilidades.  Y si su voluntad de servir al Amor le indica que es necesario conquistar nuevos espacios, entonces sólo le queda una opción: prepararse para una intensa lucha.  Porque los portales hacia el Recinto del Amor se deben cruzar con plena consciencia y con total determinación.

  ***

El sentido de las crisis

Cuanto más asciende un Aspirante hacia los Recintos del Amor, mayores son las presiones físicas, emocionales y mentales, y tanto más cuidadosamente deberá manejarlas.  El esfuerzo por ascender pone en evidencia sus principales debilidades e inevitablemente surgen las crisis.  Y las crisis, sabiamente abordadas, se dice el Aspirante, son oportunidades para nuevas formas de crecimiento y expansión.

En un sentido profundo, las crisis son igualmente necesarias, porque nos obligan a estar en guardia contra los embates del yo personal, que en principio opone resistencia negándose a entregar sus riendas al Alma, en un proceso que devela lo que somos y lo que no somos. Cruentos combates debe librar entonces el Aspirante entre estas dos fuerzas opuestas.

Si el Alma vence, podrá transfigurar gradualmente al yo personal y convertirlo en Su instrumento.  Si el yo personal vence, el Alma se retirará en silencio y dejará que el yo personal acumule suficientes experiencias y derrotas como para valorar y buscar luego Su sabia Presencia.  Con razón dijo el Cristo: “No podéis servir a dos señores a la vez”, indicándonos la necesidad de una sabia y firme elección.

Pero resolver una crisis implica cruzar ciertos límites, y aunque el Aspirante sabe que si los cruza exitosamente estará transmutando su pasado y gestando un nuevo futuro, los esfuerzos implicados pueden recrudecer recuerdos de pasadas derrotas.  Habrá intentado cruzar antes ciertos umbrales, libremente elegidos como parte de su sendero, saliendo airoso algunas veces, no así otras tantas.  Y al tener que cruzarlos de nuevo, ha de preguntarse si estará listo para hacerlo.  Y aunque el miedo o la duda surjan amenazadores, el Aspirante debe mirarlos de frente, armado de todo su valor.  Por fuerte que sea la presión, debe luchar por mantener el equilibrio, permaneciendo firme en su centro.

  ***

Vencer la propia oscuridad

Para ascender hacia el Recinto del Amor, el Aspirante debe enfrentarse contra el tiempo, las limitaciones y el peso de su pasado.  Estar disponible para el Amor significa vencer dudas, confusiones, perezas, indecisiones.  Implica subyugar al egoísmo, al temor, a la impulsividad.  Demanda vencer al espejismo y a todas las falsas concepciones de lo que significa la verdadera consagración al Amor.

Por eso todo Aspirante al Amor ha de movilizar su naturaleza guerrera en el momento adecuado y en la forma correcta.  Los más grandes exponentes del Amor y de la Luz fueron sabios guerreros, indicando con su ejemplo que también nosotros podemos serlo.  ¿No venció acaso el Cristo al tentador, a la muerte y al desamor de la humanidad? ¿Y no dijo el Buda que el más insigne guerrero es aquel que vence a su naturaleza inferior? ¿Acaso las conquistas de ambos no fueron una imponente victoria sobre un adversario tan astuto y cruel como lo es la oscuridad?

En profunda reflexión, el Aspirante se pregunta: ¿Y no es precisamente ahora, en momentos tan cruciales en que el hombre construye nuevos puentes entre la consciencia humana y la trascendente, cuando estas luchas se hacen más vigentes?  ¿Las miríadas de grupos espirituales y de servicio existentes en el mundo no son acaso prueba suficiente?   Este período de transición hacia una nueva era de Luz recrudece las crisis del momento porque vivimos una etapa de grandes decisiones, de cruciales confrontaciones entre las fuerzas espirituales y las fuerzas del materialismo, ambas enfrentadas en franca lid en pos de las Almas humanas.  La lucha no es solamente a nivel terrestre entre naciones y hombres, sino a nivel sutil entre reinos y potestades. La Jerarquía de Almas está trabajando diligentemente para ayudarnos en este proceso liberador –piensa el Aspirante– pero gran parte depende de nuestra capacidad de respuesta. ¿Cuántos acudirán al llamado?

  ***

Un nuevo desafío

Cuando el Aspirante presiente que se avecina ya el combate, revisa cuidadosamente las motivaciones subyacentes a su lucha, consciente de que muchas batallas se han perdido por no haber tenido un pensamiento claro y una voluntad pura.  Por eso se pregunta si el nuevo desafío que se impone es tan sólo hijo del deseo o si proviene en realidad de la Voluntad del Alma.

Y si luego de observar detenidamente hechos y actitudes, concluye que el impulso superior lo llama al combate, entonces se reafirma en su voluntad de servir al Amor y emprende la acción que considera imprescindible.  Ante la necesidad de desplegar todo su espíritu guerrero, el Aspirante se prepara.  Revisa los motivos de su inminente  batalla, la seguridad con que empuña la espada, la fuerza y resistencia de su cuerpo, la plasticidad de sus movimientos, la versatilidad y rapidez de respuesta del cuerpo y la mente.  Cuida además muchos otros requisitos psicológicos de la lucha, algunos tan hábilmente descritos por Pablo Coelho en el Manual del guerrero de la luz.

Como Aspirante al Discipulado, se hace consciente de que todos sus conocimientos serán puestos a prueba, así que aprovecha ese tiempo preparatorio para consolidar las múltiples lecciones recibidas.  Busca un contacto aún más estrecho con su Alma y eleva agradecido la mirada hacia el Amor, ofrendando a la Vida Una todo lo aprendido.

Como servidor, habiendo realizado un supremo esfuerzo, se repliega en paz, en completo olvido de sí mismo, libre incluso de los resultados de su labor, más allá de aquello que a veces tan superficialmente llamamos éxito o fracaso.  Ha hecho las cosas lo mejor posible y cuando llegue el combate luchará con vehemencia.  El resto descansa en manos del Amor.

  ***

La corriente del karma

En la inminente lucha para trasmutar su pasado, teniendo presente la inexorable ley del karma, no como castigo sino como impecable proceso de causa y efecto, el Aspirante se apropia espiritualmente de una frase del Maestro: “La corriente del karma se precipita semejante a un torrente y la consciencia ha de transformar esta oleada en una sagrada y manifiesta unión de belleza”.

El Aspirante convierte ese potente pensamiento en la espada de fuego que empleará en su kármico combate.  Como guerrero, condiciona poco a poco su mente para luchar con plena consciencia, con todas sus fuerzas.  Como creador, hará cuanto esté a su alcance para enaltecer su destino, permitiendo que su propia vida y acciones sean expresión de la belleza del Alma.  Decidido a vencer, el Aspirante se repliega.  Ordena pensamientos, acopia energías y prepara sus armas. Luego ora con convicción, entregándolo todo a la Vida Una.

  ***

Abstracción y Concreción

Cuando un Aspirante reconoce que ha llegado la hora del combate a fin de enfrentar su destino y trasmutarlo, se compenetra con su Alma… ¡y da inicio a la batalla!  Su canto de lucha son las palabras del Maestro del Agni Yoga: “El coraje de un corazón ardiente vence al futuro.  Invencible es el coraje de un corazón flameante, cuando, en completa decisión y en total realización del logro, el manifiesto guerrero sólo conoce el sendero del avance”.

En el fragor del combate, el Aspirante ratifica su inexorable voluntad de vencer.  Como estrategia de lucha, sintetiza la experiencia interna en dos palabras, extrañas para muchos, pero no para sí mismo: abstracción y concreción.  El diario repliegue meditativo lo pone en contacto creciente con grandes energías vertidas a través de enseñanzas y abstracciones mentales, y el despliegue activo catapulta las ideas hacia su materialización.  Tal método, individual y grupal, genera un ritmo demoledor, bien lo sabe el Aspirante.

  ***

 

Prudencia y osadía

Alerta en el combate, el Aspirante trata de proceder con la mayor cautela, aunque muy atento al momento de la osadía.  Porque en la lucha, la cautela y la osadía pueden ser arma y estrategia.   Que la prudencia sea la voz de una mente serena, siempre iluminada –se dice a sí mismo–, y que la osadía sea el incontenible impulso de un corazón totalmente consagrado al Amor.

Cuando alguien está decidido a transformar su destino, el pasado, el presente y el futuro confluyen en forma misteriosa.  Son momentos de hondas transiciones y el desarrollo del combate reflejará nítidamente la potencia de los procesos internos.  Por eso, en la intensidad de la lucha, el Aspirante tiene que hacer acopio de todos sus logros pasados y emplear al máximo su voluntad de vencer.  Debe tener claro su objetivo y jamás olvidar que no está solo, pues aunque no lo perciba con la nitidez con que quisiera, su Alma le revela que hay otras Almas batallando junto a él.

  ***

Aprendizaje

Es inevitable que en medio del combate, el Aspirante caiga algunas veces debido a los fuertes golpes propinados por su propia oscuridad.  Pero lo importante es todo cuanto aprende, porque allí se esconde el secreto de la Luz. Cada vez podrá reaccionar con más destreza y rapidez, y con mayor precisión detectará también la naturaleza de su debilidad.  Por eso podrá adoptar medidas más precisas para transformar su situación, haciendo que sus procesos de recuperación sean también más efectivos.  Tras cada caída el Aspirante no pierde tiempo en vanas lamentaciones.  Su consigna es levantarse, sacudirse el polvo, mirar al cielo y seguir adelante con la firme determinación de triunfar.  ¡Tal actitud necesariamente incidirá en los resultados de su lucha!

***

Concentración para vencer

Mantener el enfoque en una lucha a largo plazo no es tan fácil como parece, pero el Aspirante recuerda y aplica una frase de su coterráneo, el escritor y filósofo Fernando González: “Concentrarse es el método para vencer”.

  ***

El principio único de la vida

El arduo ascenso hacia nuevos niveles de consciencia implica cruentos combates entre la Luz y la oscuridad, tanto para el Aspirante como para el planeta mismo.  Así que en el momento crucial de cada batalla, el Aspirante intensifica su contacto con la Luz y se centra en su propia fortaleza.  Como un medio para avivar el fuego del espíritu, el Aspirante medita profundamente en las siguientes palabras del Buda, transcritas del idioma tibetano por un Portador de la Enseñanza del Amor*.

 

Sólo cuando todas las apariencias externas se han desvanecido, queda aquel principio único de la vida, que existe independientemente de todos los fenómenos externos.  Es el fuego que arde en la luz eterna cuando el combustible se ha consumido y la llama se ha extinguido, pues ese fuego no está ni en la llama ni en el combustible, ni siquiera dentro de ninguno de los dos, sino por encima, abajo y en todas partes.[1]

Cuando la naturaleza real de las cosas se hace clara para el Bikshu en meditación, todas sus dudas se desvanecen, puesto que ha aprendido qué es esa naturaleza y cuál es su causa.   De la ignorancia nacen todos los males.  El conocimiento produce el cese de este cúmulo de sufrimiento, y entonces el Brahman en meditación se yergue y dispersa las huestes de Mara, como el sol que ilumina el cielo.[2]

  ***

Irresistible esfuerzo

Fuertemente inspirado por aquellas palabras, el Aspirante ahora comprende mejor que la victoria en el combate reside en la creciente identificación con la Luz de la Sabiduría, única fuente capaz de disipar las sombras de Mara, la ignorancia.

Comprende además que la clave para vencer reside en avivar el fuego del amor en su corazón pero preservando igualmente la habilidad para pensar con mayor eficacia y claridad.  Así que trata de dilucidar los principales aspectos implicados en su actual combate, procurando abordarlos y resolverlos uno a uno.

Al mirarlos de cerca y ver cuánto le demandará vencer en cada aspecto, concluye que detrás de cualquier realización, en cualquier actividad, se esconde un simple secreto:esfuerzo.  Por eso el Aspirante tiene muy en cuenta unas palabras del Maestro, las cuales despiertan del fondo de su Alma la energía necesaria para hacer que la victoria esté cada vez más cerca: “El Karma puede ser cambiado mediante un esfuerzo irresistible. El karma es la enfermedad del pasado. Su curación reside en el futuro.  Precisamente ha de esforzarse hacia el futuro todo el que desee liberarse del pasado” (Jerarquía 290).

  ***

El sentido de la lucha

Al considerar su lucha en procura de más Luz para su existencia, el Aspirante recuerda a menudo la gran batalla descrita en el Baghavad Gita, en donde Krishna, simbolizando al Alma, revela a Arjuna, el Discípulo, la forma de comprender el por qué de la lucha, y la actitud correcta frente a ella.  Luego de recibir largas explicaciones, Arjuna entiende que, más allá de juicios sobre lo correcto o incorrecto de aquella batalla, lo fundamental reside en comprender cuál es la Voluntad de la Vida Una.  A la postre Arjuna comprende que le corresponde luchar, incluso contra antiguos maestros y conocidos.  Y se entrega a la contienda hasta vencer.

Para el Aspirante es muy claro que amar prioritariamente a la Vida Una y cumplir Su Voluntad es un hecho que debe vivirse en verdad y no en teoría.  El dolor de la humanidad es demasiado intenso, piensa él, y por eso lucha con todas sus fuerzas para contribuir a aliviar la carga del mundo.  Sabe que es poco lo que puede hacer un solo hombre ante tan vasta tarea, pero su confianza reside en que está respondiendo activamente al potente llamado de la Vida Una, captado intuitivamente por millones de servidores.

El Aspirante sabe que así su propia lucha tenga características muy propias, hay una peculiar relación entre lo planetario y lo individual, entre la parte y el todo, así que se pregunta: ¿En qué medida cada victoria individual contribuye a la victoria de la humanidad?  La respuesta presentida le infunde nuevos ánimos para luchar con todas sus fuerzas hasta sentir el sabor de la victoria.

  ***

Persistencia

En el ardor de la contienda y ante la persistencia en el propósito, los cimientos crujen.  Lo indebido aflora con más fuerza haciendo claro para el Aspirante que la limitación presente demanda ser vencida.  Como ocurre tantas veces en la vida, la intensidad manifiesta en la batalla deja muchas preguntas sin respuesta.  Es sabido que el esfuerzo por crear y servir implica una ciega lucha en ciertos campos, cuya comprensión surge tan solo en el fragor de la contienda para lograr, justo allí, su propia redención.

Por eso todo servidor, impulsado por una gran necesidad, eleva con todas sus fuerzas un llamado invocador de potente magnitud que, sin saberlo, aumenta la capacidad de recibir y registrar la afluencia de la Luz.  Y la Luz, siempre presente, se manifiesta radiante, siendo reconocida por el aura que deja a Su paso, disipando la oscuridad.

***

Sagrado ritual

En las fechas propicias, obedeciendo a las rituales citas de las Almas, el Aspirante trasciende todo asunto personal y entra en máxima compenetración interna.  Sintonizado meditativamente con todos los servidores del planeta, al unísono con ellos enfoca su consciencia en el centro planetario de Luz y Amor.

Y desde aquel lugar en la consciencia, se hace humilde copartícipe, en sintonía global, con el Sitial de Poder, allí donde se percibe el ritmo planetario que impulsa el proceso evolutivo.  En tan indescriptible estado contemplativo, el Aspirante percibe incesantes oleadas de Nueva Luz y Vida. El sentido de síntesis y la creciente tendencia hacia la fusión inundan su consciencia.

Y la Luz manifiesta adquiere poco a poco contornos más definidos, expresados como amoroso mandato: Que el deseo sea transmutado en real aspiración y la aspiración en firme e indesviable Voluntad al Bien. Que florezca más y más el altruismo que hace al hombre sensible ante el dolor ajeno.  Que el ser humano descubra en su interior el gozo profundo de servir globalmente.  Que sean hoy y siempre la Luz, el Amor y el Poder en la Tierra.

  ***

                                                                       Triunfo

Situado en un nuevo punto de consciencia, ungido con las múltiples energías contactadas y recibidas al unísono con muchos servidores de los más variados grupos, el Aspirante comprende que ha vencido. ¡Ha hallado una nueva claridad!  Regente sobre sus limitaciones y circunstancias, las ha trascendido lo mejor posible.  Le espera un duro trabajo, bien lo sabe, pero la intuición le indica claramente que las posteriores victorias en lo externo serán consecuencia de haberse vencido primero a si mismo.

Ha ganado un combate más, es cierto, pero capitalizará ese triunfo como otro peldaño en la construcción de nuevos vínculos entre su yo personal y su Alma, siendo este un humilde aporte para ayudar a tender puentes entre la humanidad y la Jerarquía de Almas.

La paz que siente el Aspirante le indica que no existe aquello que llamamos la victoria definitivala absoluta iluminación, ni tampoco la consagración final al Amor, porque siempre habrá retos aún mayores por afrontar, estados aún más elevados de iluminación por conquistar, fusiones aún más abarcadoras entre el Amor inmanente en su propio Ser y el Amor trascendente que envuelve a todos los seres.

  ***

Ígnea Presencia

Aquel día decisivo, en el ritual meditativo, consumida casi por completo una de las velas, la llama se revela extraña, intensa, rebelde, hasta que muere.  Al lado, la otra vela arde erguida, digna, en pacífico silencio.  Es claro para el Aspirante que la primera  simboliza su pasado.  La segunda, su futuro.  Mágicos hilos sutilmente tejidos entre el fuego ritual y la ígnea Presencia del Amor, porque luego, las primeras palabras en la lectura de aquel día, aparentemente elegidas al azar, habrían de ser: “Déjese todo el pasado a cargo Nuestro y piénsese en el futuro”.  (Jerarquía 348)

 11   CUMBRE

La copa del dolor

No se llega a las cumbres del Amor a menos que se haya bebido, con plena consciencia, el amargo cáliz del dolor, concluye el Aspirante luego de terribles experiencias.  Y por más que él mismo quisiera eludir a veces el dolor, le consta la validez de esta ley. Y esto le lleva a preguntarse: ¿Es el dolor la llave que abre nuevos espacios para el gozo del Alma, así como los períodos de oscuridad, conscientemente vividos, son preámbulo para una mayor Luz?

***

Inesperado hallazgo

Cada paso dado por el Aspirante, cada llamado invocador desde lo profundo de su ser, cada victoria, cada derrota, le han ayudado a comprender con más claridad, que en la impersonalidad y olvido de sí mismo está la clave para continuar avanzando.  Y porque aprende a sentirse a gusto en la intimidad de su silencio y disfruta del gozo de su entrega a los demás, la cercana Presencia del Amor empieza a evidenciarse.

Las transformaciones internas alcanzadas gracias a este despertar desarrollan gradualmente en el Aspirante una sensibilidad que jamás creyó posible, permitiéndole a su vez una mayor comunicación con el Corazón de la Vida.  Así por ejemplo, el Aspirante siente más gratitud que nunca con los reinos mineral, vegetal y animal.  Con respecto al cuarto reino, su corazón percibe ya más nítidamente el clamor en el género humano, comprendiendo mejor el por qué de su dolor y apreciando con nuevos ojos sus apoteósicas realizaciones.   Esta percepción sensible permite además al Aspirante hallar nuevas vías de acceso a su más íntimo Yo.

Y en medio de esta acrecentada capacidad, lo que más sorprende al Aspirante es la incesante actividad de tantas Almas comprometidas con el Amor.  Tal vez lo supo antes en teoría, pero ahora, al sentir la poderosa interacción entre su Alma y muchas otras Almas, la perspectiva del Aspirante empieza a ampliarse en forma extraordinaria y sus esperanzas se hacen ilimitadas.

***

Cisnes en pleno vuelo

El Aspirante sabe bien que al Amor se le recibe en la más profunda Intimidad.  Cada peregrino debe entrar al Templo Interno por sus propios medios, por libre decisión y de acuerdo con sus merecimientos.

Y pese a la profunda soledad que esto implica, imprescindible para lograr la Intimidad, la persistencia en el ascenso revela entonces una de las muchas paradojas que debe enfrentar todo sincero buscador: debe descubrir lo que significa la consciencia grupal, que nada tiene que ver con los grupos convencionales guiados por una fuerte personalidad dominante.

Por eso, cuando el Aspirante halla a un grupo de servidores compenetrados por un consistente Trabajo Interno, dispuestos además a ayudarle incondicionalmente en su preparación para el ascenso hacia el Santuario del Amor, lo agradece profundamente.  Compañeros curtidos, “cisnes en pleno vuelo”, Almas maduras, consagradas al servicio impersonal a la humanidad.  Y el Aspirante no solamente se pregunta: ¿Qué pueden hacer ellos por mí?  También se cuestiona: ¿Qué puedo hacer yo por ellos?

***

Alineamiento de corazones

Todo genuino Aspirante al Discipulado está siempre dispuesto a recorrer largas jornadas. Al persistir en el ascenso se amplía su capacidad de percepción, comprobando con alegría que otros caminantes se esfuerzan igualmente a fin de ampliar la consciencia.

Muchos ya han avanzado considerablemente y su voz de aliento motiva fuertemente al Aspirante en su empeño de llegar hacia ellos.  Otros vienen un poco más atrás, lo cual carece de importancia a los ojos del Alma, –piensa el Aspirante– porque seguramente desde ese punto de vista el Amor sólo percibe una inmensa y luminosa caravana de Almas, cada una de las cuales avanza a su propio ritmo.

Al ascender hacia el Santuario del Amor, todo Aspirante descubre oportunamente que en ciertos tramos el terreno es tan empinado que es imposible continuar ascendiendo por los propios medios.  Sin embargo, cuando un Aspirante –luego de haber hecho sus mejores esfuerzos– extiende su mano en pos de la ayuda de quienes están más arriba, maravillado descubre que hay otras Almas dispuestas a ayudarle.  En aquellos instantes de gratitud empieza a descubrir el significado del alineamiento de los corazones.

Al continuar avanzando hacia el Amor Impersonal, oportunamente el Aspirante siente un profundo gozo cuando comprueba que también él puede extender una mano firme a quienes con gran esfuerzo vienen detrás, lo que le permite comprender y valorar aún más el significado del alineamiento de los corazones.

Y entonces comprende que mientras más corazones humanos acrecienten su sensibilidad y se alineen con el Centro de todo Amor, más se fortalece el gran canal ascendente y descendente para la colosal afluencia de las energías de Luz, Amor y Poder.  Porque cada corazón que descubre este canal contribuye a su expansión, facilitando así una afluencia aún mayor de energía espiritual en beneficio de todos.  Sin esta energía, la transformación de la humanidad sería imposible.  Con ella, la transformación colectiva es perfectamente alcanzable.

¡Cuánto podría dar la Vida Una a través nuestro si estuviéramos lo suficientemente preparados!  Los tiempos apremian pues es grande el campo de siembra y es abundante la cosecha.  Pero ¿dónde están los servidores dispuestos a sembrar y a cosechar?

***

Jerarquía de servidores

Tal vez la realización más importante alcanzada por el Aspirante a lo largo de toda su búsqueda es que cuanto más se asciende hacia el Amor, más claramente puede ser comprendida la Jerarquía de Sus servidores.  Porque el Amor no es una abstracción idealista ni un mundo de pomposas fantasías disfrazadas de espiritualidad, sino un lugar real en la consciencia.  Y todo Aspirante que se esfuerce verdaderamente en su propósito de amar y servir, irá ocupando el lugar preparado por el Amor.

***

Con toda el Alma

Tras considerables esfuerzos en el ascenso, el Aspirante comprende que no se ingresa a nuevos niveles de percepción a menos que el Amor así lo permita.  Por eso se repliega y ora desde lo profundo del Alma:

Oh, Bendito Amor.  Te doy las gracias por el infinito regalo de la existencia y por esta oportunidad para dirigirte estas palabras, con la certeza de ser escuchado y amado.  Gracias por haberme aceptado en Tu Sendero.  Gracias por la invaluable ayuda para hallar confiables rutas de ascenso hacia Tu Divino Santuario, recibida a través de tantos servidores y de aquellos a quienes reconozco como Portadores de Tu Enseñanza.

Gracias igualmente por la fortaleza que me brindas para dar cada paso hacia tan sagradas cumbres, cuya cercanía ya presiento.  Gracias por todas y cada una de las personas y Almas que has puesto en mi camino, porque sin su abnegada colaboración y sacrificio no podría estar hoy aquí, a Tus amorosos Pies. Gracias, en fin, por Tu constante bendición, guía y protección.

Te pido perdón a ti, Bendito Amor, y a cada una de las personas que he afectado o mortificado con mis errores y excesos, y ruego compenses a cada uno con creces por el dolor y la mortificación que involuntariamente les he ocasionado.

Humildemente te ofrezco estos pasos de ascenso.  Estoy exhausto, bien lo sabes, cansado de tantas luchas con las sombras propias y ajenas: egoísmos, espejismos, desamores.  Te ruego permitas que ese agobiado ser, inmolado en Tu Altar, sea redimido en tu Luz.  Haz, te lo ruego, que habiendo cumplido ya su propósito, mi yo personal se transfigure y fusione con aquello que sé que soy en esencia: el Alma, inmortal guerrero victorioso.

Te ruego permitas que cada ser humano encuentre su Camino hacia Ti, en medio de la infinita variedad de senderos que tan generosamente dispones.  Te ruego por toda la humanidad, para que siendo cada vez más receptiva a Tu Presencia, descubra el maravilloso poder de sanación, transformación y redención oculto en Tu Amor.

Humildemente te ofrezco estos pasos de ascenso.  Te ruego me hagas digno de llegar a Tu Templo y entrar en Él, para celebrar con mis Hermanos la Alegría de Tu Presencia.  Por Tu compasión  he podido dar un buen paso hacia tus Sagrados Recintos, aunque seguramente aún me falta mucho para que este, mi sueño único, de llegar a Tu Templo y colaborar por siempre en Su construcción y embellecimiento, pueda hacerse realidad.

Sé que por mis propios medios, nunca llegaría.  Pero con Tu Mirada Complacida, con unas Palabras Tuyas de Aliento, todo en mí será Vida en Abundancia, Resurrección y Belleza.  ¿No es acaso Tu Mirada Aquella potente Luz que diviso en la distancia?  Ven, te lo ruego, acércame más a tu Luz, fusióname en Ella.  Recuérdame que como Tu Hijo, soy Presencia, Luz, Amor e indesviable Voluntad.

***

Nítida visión 

Enriquecido con tantas observaciones sobre el Amor, fortalecido con sus experiencias y luchas, lleno de una energía vivificadora, el Aspirante prosigue en su rítmico ascenso.  Con el correr de los días percibe un aire nuevo, más puro que nunca, indicio de que ya está muy cerca de la meta trazada.

Y cierta noche, en un nítido sueño, el Aspirante percibe alucinantes imágenes, en una reconfortante cascada de luz y colorido.  En una de ellas su Ser recibe una radiante lanza de Luz y un arco con doradas flechas.  Y con un mandato firme y amoroso, dice al Aspirante: “Tu espada ya es corta. Toma estas nuevas armas, en nombre del Amor, y úsalas en beneficio de tus hermanos. Ayúdales a encontrar sendas emancipadoras de la inconsciencia, el desamor y el sufrimiento.  Aparta con ellas a lo que se oponga a la expansión de la consciencia.  Enseña a cada hermano a ganarse sus propias armas en franca lid y a emplearlas únicamente para la Magna Obra, en servicio al Eterno”.

El Aspirante, agradecido, se inclina reverente y entrega una vez más todo su ser a la Vida Una, renovando su consagración al Amor.

Infinidad de servidores

Ya en la cúspide de sus aspiraciones y con el profundo gozo de sentir la aceptación del Amor, el Aspirante constata con alegría que infinidad de Almas, unidas como un solo ser, una sola mente y un solo corazón, elevan su atención hacia un mismo centro de Luz.

Y consciente de que la victoriosa conquista de esta cima es apenas un tramo hacia cumbres aún más altas, fija su mirada en el Espíritu Supremo y su voz se hace eco del clamor de todas las Almas: Que en la consciencia de unidad que es la consciencia del Todo, experimentemos la plenitud de la Vida que todo lo abarca.  Que el dolor humano sea portal a la Luz y al Amor.  Que nuestros pensamientos y anhelos, esfuerzos y sacrificios contribuyan en verdad para la construcción de una nueva humanidad.

***

Viene siempre

Y la respuesta del Amor a los esfuerzos del Aspirante le hace recordar unas palabras de Tagore: “¿No has oído Sus pasos silenciosos?  Él viene, viene, viene siempre.  He cantado muchas canciones y de mil maneras; pero siempre decían sus notas: Él viene, viene, viene siempre”.

I


[1]  Frase del Buda recopilada por sus discípulos en el Parinirvana Sutra Kwen XXXIX,  Citado por el Maestro Koot Hoomi en la carta 78 del libro Cartas de los Maestros, Editorial Orión, México, 1972, pg. 332.

[2]  Palabras citadas y traducidas del tibetano al inglés por el Maestro Koot Hoomi en la carta 93 del libro Cartas de los Maestros, Editorial Orión, México, 1972, pg. 398.

Que el Amor nos transforme y fusione a todos en una gran llama ofrendada al infinito, dándonos la fortaleza y sabiduría necesarias para trabajar incesantemente en la transición hacia una nueva humanidad

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: