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Kabat-Zinn Barcelona

Esta breve sección está dedicada a quienes estén seriamente interesados en explorar significados más profundos de la atención plena, cuando es llevada al plano meditativo propiamente.

Son apartes de una invaluable sesión práctica de mindfulness con Jon Kabat-Zinn, padre de esta disciplina en Occidente. En el evento, efectuado en la ciudad de Barcelona, España, en el mes de abril de 2016, él profundiza en una práctica de atención plena porque sabe que la mayor parte del auditorio tiene buena experiencia meditativa.

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La excelente traducción simultánea de la sesión, a cargo del escritor Jordi Pigem y de Fernando Alonso de Torrijos, integrante del grupo pionero de Kabat-Zinn, permite sentir muy de cerca lo que es la atención plena en sus dimensiones profundas. Un video que merece ser visto, escuchado y estudiado por quienes quieran avanzar a grandes pasos en la atención plena.

Título en YouTube: Prácticas de Mindfulness con Jon Kabat-Zinn en Barcelona con Editorial Kairós.
Enlace: http://www.youtube.com/watch?v=UzRgUjQeo6Q
Texto original explicativo del video: “El día 28 de abril de 2016, Editorial Kairós ofreció la oportunidad de aprender y conocer al autor Jon Kabat-Zinn, el “padre” del mindfulness. El autor dio un taller acerca de la práctica del mindfulness y dirigió una sesión de meditación. Es la primera vez que el doctor Kabat-Zinn visita Barcelona, con ocasión de la publicación de la nueva edición completamente revisada y actualizada de su clásico Vivir con plenitud las crisis, verdadero hito en el movimiento del mindfulness en todo el mundo. La traducción estuvo a cargo de Fernando Alvarez de Torrijos y de Jordi Pigem”.

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Kabat Zinn se mostró gratamente sorprendido por los grandes progresos de la atención plena en España, evidenciado entre otras cosas por la experiencia del público en este tema (350 personas en el auditorio). Aunque nada iguala la experiencia de escuchar y degustar la conferencia (dura casi 2 horas), transcribo a continuación algunos apartes de la misma.

Cabe destacar que aproximadamente entre el minuto 20 y el minuto 50 se realiza formalmente la práctica meditativa, aunque kabat-Zinn deja claro que toda la sesión es una práctica natural de Atención Plena.

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(Minutos inciales)  Vivimos la Atención Plena cuando aplicamos la voluntad de despertar a la dimensión más profunda de nuestra vida. Muchas personas practican hoy la meditación formal o informal porque han descubierto que cada vez es más necesaria para navegar por sobre todos los retos crecientes que hay en nuestra vida. Estamos tan ocupados haciendo, haciendo y haciendo, que a veces olvidamos quién es el que lo hace. Y los que hemos probado la meditación descubrimos que hay otra manera de estar en una relación sabia con la vida, con lo placentero, con lo no placentero y con lo neutro.

Así que podemos considerar el mindfulness como una invitación a estar realmente presentes en la vida y en toda esa amplia gama que es la condición de la naturaleza humana. Es como extender la alfombra que da la bienvenida a todo lo bueno, lo malo y lo feo. Y hallar una nueva forma de estar en sabia relación con todo, incluyendo el sufrimiento.

La atención plena implica compenetrarse con un proceso de aprendizaje, crecimiento, sanación y transformación. Es una práctica. No es una filosofía, ni una doctrina, ni una “buena idea”.  Es infinitamente cercana a nosotros mismos porque todo lo que implica es el único momento que realmente experimentamos: este momento. Pero estamos tan ocupados intentando atravesar este momento presente para llegar a un supuesto momento futuro que nos olvidamos del único momento que realmente experimentamos.

Podemos decir que el pasado ya pasó o que está siempre con nosotros. Podemos decir que el futuro aún no ha sucedido o decir que el ahora es el futuro de todos los momentos pasados. Así que si queremos un futuro distinto, el único momento en el que podemos actuar es este momento presente y a partir de aquí irlo cambiando. Esta es una nueva forma de estar en relación con todo.

La verdadera meditación es la vida misma. No se trata de adoptar una postura y asumir que eres una estatua en el museo británico, aunque de hecho la postura es muy, muy importante. Pero lo más importante es cada momento, sea lo que sea que estés haciendo. Las oportunidades de una vida humana en cada momento son realmente extraordinarias. La práctica de mindfulness es un acto radical de salud mental. Pero no es cuestión de hacer. Es no hacer nada en absoluto. Es un ser y no un hacer. Es lo que en taoísmo se denomina “no hacer”. De hecho, estar aquí escuchando con atención mis palabras es ya una práctica de mindfulness por sí misma.

(Minuto 20) – Ahora, de una manera más formal, vamos a adoptar una postura que para ti exprese el estar plenamente presente. Una postura que para ti represente dignidad, exprese dignidad. Te dejas caer en un estado de silencio y de quietud, con los ojos abiertos o cerrados, como quieras, y tratas de ver si puedes entrar en tu cuerpo como un todo a medida que estás respirando. No significa pensar en la respiración sino sentirla. Hallas un lugar en tu cuerpo donde las sensaciones de la respiración son más vívidas para ti y te permites flotar con las olas de la sensación entrante y saliente, descansando en esta quietud, en este estado de alerta. (…). Momento tras momento, tras momento, abrazando este espacio de aleta en ti. Y utilizas la sensación de la respiración en el cuerpo como foco de tu atención. Pero este foco no es lo más importante de esta observación, sino el estado de alerta, de percepción en sí misma.

Trata entonces de ubicarte en este espacio, manteniéndote aquí momento tras momento, respiración tras respiración, en un silencio que sirve de soporte a mi voz. Un silencio y una quietud que no están realmente aquí. Y este estado de alerta no es algo que logras: es algo que eres y está disponible para ti siempre que logras evitar el “hacer las cosas a tu manera” y evitas moverte desde el interminable pensar y así ubicarte en ese espacio donde el pensar consciente tiene lugar, lo que denominamos percepción sin límites.

(Minuto 28) A veces lo denominamos estado de alerta y otras veces lo llamamos silencio, lo que nos permite practicar el discernimiento, la sabiduría y la compasión. Mejor aún es permitir que estas tres cualidades emerjan naturalmente por sí mismas, depositándonos aquí, en este estado de alerta, momento tras momento tras momento, simplemente siendo, sin tener que hacer nada.

En esta forma de práctica no hay un lugar donde ir, no hay nada que hacer, no hay nada que lograr, ningún estado especial por lograr.  Tu experiencia en este momento ya es, de hecho, algo extraordinariamente especial y al mismo tiempo no es nada especial. Cuando nos sumergimos debajo del pensamiento permitimos que las cosas sean y podemos descansar en este espacio intrínseco, con un corazón abierto, que es lo que es el Ser, sin separación de nada, oyendo lo que debemos oír, sintiendo lo que se ha de sentir, siendo lo que se ha de ser, y conociendo lo que hay aquí que debemos conocer. Un conocer no conceptual sino más profundo y que siempre está aquí.

(Minuto 42) Si notas que tu mente ha quedado atrapada por los pensamientos, enredada en ellos, haciéndote perder contacto con el estado de alerta consiente, si te das cuenta de eso es porque en ese momento has regresado al estado de percepción, de alerta. Y puede ser útil darte cuenta donde se había localizado tu mente, qué tipo de pensamientos rondaron por tu mente. Observando qué hay en tu mente y gentilmente regresando al espacio alerta sin límites. O si estás empleando un foco definido de atención, como la respiración, entonces es cuestión de volver a esta respiración. Y si la mente se ha ido (y se ha ido mil veces, porque eso es lo que normalmente hace) entonces justo en el momento en que te des cuenta de a donde se ha ido tu mente, la invitas de nuevo a volver a este estado de atención presente. Y vives este proceso como si fuera un romance con el milagro de estar alerta. Un romance con la claridad de un corazón abierto y una profunda sensación de interconexión. Una claridad, una amabilidad, una generosidad que surgen en forma natural de un corazón que se conoce a sí mismo.

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